Internacionales

Construyamos un movimiento de masas mundial en oposición a las políticas de Trump

San José, 5 mar (SocialismoHoy.com)* – Una crisis espectacular: El lobo con piel de lobo. El 9 de noviembre Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos (USA), su carta de presentación fue un discurso “anti políticos tradicionales” ultra reaccionario, fomentando el racismo contra los migrantes, el odio contra los musulmanes y las mujeres.

Trump tiene un claro objetivo: cambiar la política imperial, de los “bellos discursos” de Obama (lobo con piel de oveja) a un ataque en toda la línea contra los derechos económicos, sociales y democráticos de las masas estadounidenses.

Las primeras medidas fueron extraordinariamente reaccionarias, empezó conformando una gabinete de multimillonarios, siguió recortando fondos para la anti concepción de emergencia, luego restringió los derechos de los migrantes y refugiados, anunció la construcción del muro con México, apoyó la colonización sionista, censuró las investigaciones sobre el cambio climático, apoyó la reconstrucción de dos impopulares gasoductos (uno de ellos sobre tierras indígenas), recientemente anunció un proyecto que debilita sustantivamente a los sindicatos.

El pueblo se defiende y se moviliza

La rudeza de Trump hizo pensar a algunos que se venía una “ola conservadora”, pero la verdad es que las intenciones de Trump han chocado con las movilizaciones populares.

Desde el mismo momento que se anunció el triunfo electoral de Trump se han desarrollado una movilizaciones muy potentes, algunas de estas manifestaciones, se consideran las más grandes en la historia de ese país, por ejemplo la Marcha Mundial de Mujeres, se calcula tuvo 3 000 000 de participantes.

Estas semanas hemos visto movilizaciones espontaneas  de miles en Aeropuertos Nacionales contra las medidas anti migratorias, huelgas de los trabajadores de los Taxis de New York, de los restaurantes yemeníes, mítines y paros de grandes empresas como Google, Comcast o la cadena de tiendas “Bodegas” (yemení), las comunidades de científicos han anunciado movilizaciones contra las políticas negacionistas de Trump, se han anunciado también luchas de los pueblos originarios de Dakota y de las mujeres para el 8 de Marzo.

Álvaro García Liniera, vicepresidente de la Republica plurinacional de Bolivia ha dicho sobre Trump: “Nadie puede estar al margen de EEUU (…) Bolivia busca relaciones amistosas de trabajo con EEUU“ (…) “Estados Unidos está comenzando a matar la ideología, la farsa y el proyecto político del libre comercio“ (…) “A pesar de todas las acciones del nuevo gobierno de EEUU, Bolivia quiere buenas relaciones (…) “Respetamos a EEUU, a su gobierno, sus instituciones y pedimos el mismo respeto”

Este repudio masivo llega a todos partes del mundo, así en Inglaterra se espera una fuerte movilización anti- Trump, cuando visite ese país.

El “trumpismo” en Costa Rica.

Toda la élite político-empresarial de nuestro país ha salido a apoyar a Trump.  Luis Guillermo Solís, desde el primer momento: felicitó a Donald Trump y le deseó  “éxitos en su gestión”. Antonio Álvarez Desanti, precandidato del PLN alabó la forma de gobernar de Trump (vía decreto), señalándola como un modelo, pues buscaba: “desentrabar las acciones [y] evitar las mil y un trabas que ponen los diputados”.

Para Otto Guevara, el ascenso de Trump: “nos da más bríos” y anuncia imitar su estilo xenofóbico, Alexandra Loría, vocera del fundamentalismo cristiano, dijo: “me siento feliz”, los “próvida” [fundamentalistas]  “esperamos mucho del Presidente Trump”.

La Juventud del Frente Amplio realizo una advertencia: “Cuidemos nuestro país de los políticos populistas que apuestan por el fascismo para ponernos a unos en contra de los otros, para acabar beneficiando a unos pocos ricos y poderosos.”, ocultan así con un gran cinismo el embellecimiento que han venido haciendo los partidos “progresistas” de la política de Trump. (ver Recuadro), también esconden que la JFA y la FEUCR dirigida por ellos se negó a realizar una protesta contra Trump el 20 de enero, día en que entraba a la Casa Blanca.

Muchos gobiernos, la misma política, la misma lucha.

No podemos ver la lucha del pueblo estadounidense contra Trump, como una lucha lejana que nada tiene que ver con nosotros, son la misma lucha: contra la xenofobia de la burguesía que divide a los trabajadores en nacionales y extranjeros,  por ejemplo en las deportaciones a los nicaragüenses, especialmente usadas para quebrar su proceso de sindicalización en la Zona Norte, por los derechos democráticos de la mujeres que se ven amenazados por los fundamentalistas, la lucha contra el racismo, la lucha por el derecho al futuro de los jóvenes, la lucha por mantener y fortalecer los sindicatos y las conquistas laborales.

La lucha del pueblo estadounidense, es nuestra misma lucha: la lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo y sus cipayos.

*Este artículo fue impreso en la edición N° 81 de “Socialismo Hoy”