Laboral Nacionales

El curso lectivo se reanuda con los mismos problemas

Este 12 de julio se reanudó el curso lectivo en Costa Rica en los casi 5000 centros educativos públicos. Las razones de la suspensión, sus características y sus consecuencias hacen necesario analizar ciertos aspectos que afectan a toda la comunidad educativa y nacional.

Proceso de Suspensión

El curso lectivo se suspendió después de que murieran más de 50 trabajadores y trabajadoras de la educación razón por la cual las cúpulas de los sindicatos amenazaron con un movimiento nacional de huelga. Cabe resaltar que estas dirigencias no hicieron ningún tipo de consulta de base al respecto y más bien se vieron presionadas por las movilizaciones que se dieron en algunos de los colegios con víctimas mortales del COVID. Sin estas movilizaciones, el MEP hubiera continuado sin ninguna medida que preservara la vida de quienes asisten a los centros educativos. Una vez más se demostró que la movilización conjunta logra frenar las acciones gubernamentales dañinas y que se deben recuperar los sindicatos como organizaciones poderosas para la defensa de los y las trabajadoras.

Desgraciadamente, esta suspensión del curso lectivo sólo afectó a la educación pública poniendo en gran desventaja a la inmensa mayoría de estudiantes hijos e hijas de la clase trabajadora que vieron como su contraparte en la educación privada continuó su proceso educativo desde la virtualidad. Lo anterior desnudó que el gobierno está al servicio de los centros educativos privados y que no tiene ningún empacho en poner más obstáculos a los y las alumnas del sistema público.

Igualmente, el MEP actuó irrespetando los derechos laborales de toda la comunidad educativa. Se realizaron cambios arbitrarios a las condiciones laborales y no se utilizó ninguno de los mecanismos de negociación colectiva con los que cuenta el Magisterio para construir una propuesta pedagógica planificada que no atentara contra el desarrollo educativa del estudiantado ni las garantías laborales.

Medidas durante la suspensión

El MEP ha presumido que durante este periodo de vacaciones forzadas ha logrado la vacunación del personal. Sin embargo, esta vacunación, con las dos dosis necesarias, sólo ha alcanzado al 10% de trabajadores y trabajadoras de los centros educativos. Lo que es peor, es que casi la totalidad del estudiantado no cuenta con la vacuna por lo que no se soluciona esta necesidad de inoculación.

Este problema particular se enmarca en la situación mundial en la que el 75% de las personas no han recibido ninguna dosis. Siendo la gran mayoría de estas personas sin inoculación la población de los países pobres como el nuestro. O sea, se ha dado un apartheid de vacunas en el que estas se concentran en los países ricos del planeta y la salud se utiliza como una mercancía en venta para quien mejor pague. Lo anterior sólo se puede resolver con la liberación de las patentes de las vacunas, la nacionalización de las farmacéuticas y la producción planificada que busque vacunar a la mayor cantidad de personas sin importar si tiene o no dinero.

Además, elementos como la falta de acceso a internet y equipo de cómputo se usaron como excusa para interrumpir el curso lectivo y siguen sin solución. Durante este periodo de suspensión, el gobierno no ha solucionado las grandes disparidades en acceso en el acceso a tecnología que hoy en día significa derecho a la educación. Debe exigirse que el gobierno asegure la conectividad para todo el estudiantado y, al igual que con otra variedad de carencias, el dinero debe provenir de cobrar impuestos progresivos a los grandes capitales de este país y dejar de pagar la usurera deuda pública.

El regreso a clases…

La situación de regreso es verdaderamente preocupante. Por donde se mire, se aprecian problemas que no encuentran solución. Desde el rezago educativo, la gran cantidad de estudiantes sin acceso a la educación virtual, el irrespeto a los derechos laborales, la nula planificación del MEP hasta la falta de vacunación, entre muchas otras realidades evidencian que la educación es un reflejo más de la política del gobierno en todos los demás aspectos.

Un gobierno que representa al empresariado y sus intereses y que ha castigado al pueblo trabajador en todos los aspectos. Un gobierno que permitió despidos ilegales, que no protege a los y las trabajadoras del contagio del COVID, que no da ningún tipo de seguro de desempleo, que cobra más impuestos a quienes menos tienen, que sigue haciendo exenciones a las grandes empresas, que utiliza la obra pública para lucrar de manera corrupta y que desprecia la educación pública, sus estudiantes y sus trabajadores.

Por que desgraciadamente, uno de los aspectos centrales que afecta la educación, sino el mayor, es la realidad de las familias trabajadoras costarricense que ven como sus hijos e hijas tienen una educación cercenada, viven con cada vez menos derechos laborales, sufren el desempleo o el miedo a él, ven como les cobran cada vez más impuestos, se encuentran en amenaza constante de contagio del COVID y enfrentan un acelerado deterioro en los servicios públicos.

Ni este gobierno ni este sistema económico pueden solucionar los grandes problemas de la educación en el contexto de pandemia. Deben ser los y las trabajadoras organizadas las que deben luchar por que esta crisis no se le cobre ni al pueblo ni a la educación pública y que sean los que más tienen los que paguen por ella.