Debate

Imperialismo se apoya en dictaduras y más represión en Centroamérica

Las políticas contra los trabajadores para solventar la crisis económica y de colonización de los recursos naturales por parte de empresas extranjeras impulsadas por el imperialismo y aplicadas por sus gobiernos serviles durante la última década están topando con resistencia de los pueblos Centroamericanos.

La fuerza creciente de dicha resistencia está siendo contrarrestada por los gobiernos centroamericanos mediante un uso creciente de las Fuerzas Armadas y la represión del Estado para gobernar.

Dicho cambio ocurre con el visto bueno del imperialismo como ocurrió en Honduras, en donde Juan Orlando Hernández impuso el resultado de un fraude electoral que garantizó su reelección mediante la movilización del ejército, con el acuerdo de la Embajada y el Departamento de Estado Norteamericano.

Creemos que el agravamiento de esta lucha entre los pueblos de Centroamérica y sus gobiernos serviles está generando cambios en los regímenes políticos de la región.

Actualmente los sectores gobernantes de la burguesía comienzan a utilizar mucho más a las fuerzas armadas (el ejército y la policía) y al paramilitarismo a la hora de resolver conflictos de la lucha de clases en su favor.

Se trata de un giro bonapartista en los regímenes centroamericanos que involucran directamente el surgimiento de dictaduras como en Nicaragua y Honduras o al aumento de la persecución política y la represión en Guatemala, El Salvador e inclusive Costa Rica.

Los ejemplos de Guatemala y Nicaragua

Jimmy Morales electo en 2015 como Presidente de Guatemala ha sido expuesto por investigaciones del Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) adscrita a las Naciones Unidas como un títere respaldado por militares vinculados a las masacres de los años 80 y financiado ilegalmente por grandes empresas guatemaltecas.

Ante el rechazo del Congreso de Guatemala al pedido del Ministerio Público de remoción de su inmunidad y la realización de manifestaciones populares con la exigencia de su salida, el Presidente se está apoyando en el Ejército para mantenerse en el poder.

Progresivamente viene desplegando al cuerpo de élite conocido como Kaibil, encargado de sanguinarias masacres en los ochentas, para reprimir las manifestaciones e inclusive lanzó un desfile militar ante la sede de la CICIG el pasado 31 de Agosto para sumar a sus esfuerzos por expulsarla de Guatemala.

Por otro lado en Nicaragua es conocido como Ortega continúa con los asesinatos y secuestros contra el pueblo nicaragüense que se ha levantado en su contra. Luego de la brutal represión de estos meses, de nuevo está impulsando medidas como la reforma a las pensiones y recortes presupuestarios dictaminados por el Fondo Monetario Internacional que tienen el propósito de pagar la deuda externa y mantener los grandes negocios de los empresarios.

Estos dos gobiernos son corruptos y llevan años garantizando una política de ataques al pueblo para el pago de la deuda y la entrega de la tierra y los recursos naturales.

Si bien ninguno es públicamente alabado por los gobernantes imperialistas, si se les permite masacrar y reprimir al pueblo impunemente en aras de garantizar los grandes intereses de sus empresas.
Bonapartismo: Lo que dijo Trotsky

Para Trotsky la agudización de los conflictos entre la clase obrera y la burguesía en el marco de una situación de crisis y enfrentamiento social vuelven imposible que la lucha de clases se resuelva bajo las reglas de la democracia burguesa (elecciones, parlamento, etc).

Ante dicha parálisis la burguesía suele refugiarse en un régimen intermedio entre el socialismo (revolución obrera) y el fascismo (contrarrevolución burguesa) llamado bonapartista.

“El Bonapartismo es el régimen en el cual la clase económicamente dominante, aunque cuentan con los medios necesarios para gobernar con métodos democráticos, se ve obligada a tolerar – para preservar su propiedad- la dominación incontrolada del gobierno por un aparato militar y policial (…) su objetivo es prevenir las explosiones.” (Otra vez sobre la cuestión del Bonapartismo, Trotsky 1935).

En regiones como Centroamérica, sometidas económicamente, a los capitalistas extranjeros dicho bonapartismo tiende por lo general a servir de instrumento para dominar a la clase obrera y someterla a su explotación.