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Lidieth Rojas: ser perseguida por luchar me hace sentir más orgullosa de mis convicciones

Lidieth Rojas, candidata a diputada por Alajuela, es perseguida política del gobierno de Carlos Alvarado por luchar por tierra para vivir y trabajar, junto con otros 50 dirigentes campesinos de la zona norte. Ella también es dirigente de la Alianza Campesina del Norte, y este difícil proceso que le ha tocado vivir, lejos de desgastarla, le infunde mayor fortaleza para seguir defendiendo las causas de los sectores populares.

Con Lidieth conversamos sobre su vida que, como las de todas las mujeres de la clase trabajadora, está llena de esfuerzos, sacrificios y batallas cotidianas contra la opresión y el machismo. También dialogamos sobre las principales propuestas que defiende cuyas bases se gestan a partir de las luchas cotidianas del movimiento campesino y popular.

Lidieth, cuéntenos cómo fue ese entorno donde usted creció.

Yo nací en un entorno de hombres, criada solamente con mi padre y cinco hermanos, allá en la zona de Chachagua de San Ramón. Luego nos trasladamos a la zona de Los Chiles donde he vivido ya durante muchos años. He sido habitante de la provincia desde que nací, siempre relacionada con las labores del campo. Recuerdo que conforme fui creciendo también crecieron mis obligaciones domésticas, que eran muy demandantes. Apenas llegaba de la escuela siempre me ponían a trabajar, porque a la mujer le tocaba todo lo de la casa. Fueron tiempos erróneos y no tiene que ser así.

Esa es parte de la dura realidad de las mujeres trabajadoras…

Sí, y yo lo viví durante esa crianza y por eso llegué hasta quinto año de la escuela, después de ahí mi papá no me dejó seguir estudiando. No hubo tiempo para ser niña, no hubo tiempo para hacer nada, había que “ayudarle” a mi papá. A las mujeres se nos recarga el cuido y distintas responsabilidades, por eso queremos organizarnos y cambiar la situación.

Yo ya estaba cansada y me fui, le dije a mi papá que me iba de la casa. Primero me fui a trabajar a una finca donde sembraban naranja. Decidí volver a estudiar y obtuve el título de bachillerato, siempre fui una buena estudiante; luego entré a estudiar costura al INA, yo creo que ser costurera ya uno lo trae en la sangre. Me gradué en diseño, moda, sastrería. Fue muy duro, pero podía vivir de esa profesión, cosía para los colegios, escuelas de la zona, y gracias a ello pude dar una educación a mis tres hijos.

¿Qué significa ser una mujer campesina?

No es solo cultivar la tierra, es sentirlo en la sangre, saber que hay vida en la tierra. En el momento en que 56 familias decidimos poner a producir el asentamiento La Cruz, lo hicimos porque sabemos que necesitamos la tierra, cultivamos maíz, frijoles, tubérculos, criamos animales.

Para nosotros como mujeres pobres, madres solteras, trabajadoras, sabemos que enfrentar la pandemia, la crisis económica, enlazada con el hambre y el desempleo es muy duro, ya que existe mucha desigualdad en los salarios y en las oportunidades en comparación con los hombres, además se nos recarga la crianza y el cuido, eso es muy injusto, sobre todo en el campo.

Pero mediante el cultivo de la tierra ociosa sabemos sobrevivir y por eso nos hemos organizado, y en su mayoría somos mujeres las que luchamos por ese derecho. Porque esa tierra había estado embargada por el banco, era de un inversionista que la utilizó unos años, luego se declaró en quiebra y se fue con todos los millones en su bolsa. Esos terrenos estaban sin producir, y nosotros lo que hicimos fue ponerla a trabajar. Ese es nuestro pecado, por eso nos persiguen y nos montaron ese proceso judicial injusto.

¿Cómo ha tomado este proceso de persecución en su contra?

Como mujer campesina, que me persigan por participar en luchas me hace sentir más convencida de seguir en la pelea por tierra para vivir y trabajar. Hay que luchar por nuestros derechos, por lo que es de nosotros, dar esa batalla me hace sentir más orgullosa de mí misma. Ser perseguida por los tribunales de justicia, por el gobierno, me hace sentir más orgullosa de mis propias convicciones.

¿Qué significa para usted ser candidata del Partido de los Trabajadores?

Desde el momento en que conocí el partido, me sentí identificada, ya que son mis propios ideales, así los tomo yo. Me siento cómoda con lo que yo creo, con lo que yo pienso, y con mis acciones.

El PT fue la organización que desde el primer día se puso a disposición de nuestra lucha, y así soy yo también, por eso me sentí identificada desde un principio. Es lo mejor que me ha pasado en los últimos años porque cada día aprendo de diferentes maneras, y también siento que el partido aprende de la experiencia mía, de mis vivencias en la lucha por la tierra.

La candidatura a diputada es una oportunidad para decirle a todo el país lo que está sucediendo en el norte, donde se nos niega el derecho a la tierra, por eso esta es la organización donde yo quiero estar.

¿Qué le propone el PT a las personas que luchan por la tierra?

Nuestras propuestas son a nivel nacional porque sabemos que este proceso de lucha y organización es una necesidad en diferentes partes del país, donde la tierra está concentrada en pocas manos, en un poco de ricachones que tienen las mejores propiedades para cultivar piña, banano, melón, sandía o ganado, siempre a su propio beneficio.

Por eso hablamos de reforma agraria, eso le da miedo a mucha gente, porque piensan que es quitar tierra a todos, hasta los mismos pobres, pero no es así. Reforma agraria es repartir la tierra a los campesinos para producir lo que el pueblo necesita, y que la riqueza no quede en manos de pocos. Eso no le va a gustar a los grandes terratenientes, pero nosotros no vamos a gobernar para ellos, sino para gente como uno, que tiene muchas necesidades. La reforma agraria no solo es necesaria, sino beneficiosa para toda la población trabajadora.

¿Qué mensaje final le deja a las personas trabajadoras y campesinas de la zona norte?

El mensaje es votar por la única opción que representa los intereses del pueblo, que tiene personas luchadoras, personas trabajadoras en sus filas, en sus candidaturas. Pero no nos quedamos solo en eso, también hacemos el llamado a seguir organizándonos contra este sistema capitalista porque el derecho a cultivar la tierra hay que ganarlo en las luchas.