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Los trabajadores del sector privado tenemos que luchar contra el plan fiscal

Con tres semanas de huelga nacional y las dirigencias sindicales negociando a puertas cerradas con el gobierno, es necesario discutir el rumbo de la huelga y la necesidad de ampliarla hacia un sector de la clase trabajadora que, además de ser el más golpeado por este plan fiscal, es clave para el gobierno y los empresarios.

Un plan fiscal contra la clase trabajadora

El gobierno y la burguesía nos quieren hacer ver que el plan fiscal es “necesario” para salvar al país de la quiebra, y que además solo ataca los “abusos y privilegios” de los empleados públicos, intentando dividir y enfrentar a trabajadores públicos y privados. Pero lo cierto es que este plan fiscal es un ataque hacia todos los trabajadores con una subida de impuestos generalizada a servicios como salud, educación, la canasta básica, etc.

Al mismo tiempo el plan fiscal no toca ni una de los privilegios fiscales a los ricos, a las grandes empresas, zonas francas y las iglesias, todos ellos seguirían sin pagar impuestos y son los grandes beneficiados de este plan, tampoco a los evasores fiscales. Este plan fiscal es para cobrarnos al pueblo y los trabajadores la crisis generada por los ricos y grandes empresarios.

Además en estos días se han producido aumentos en los pasajes de buses, junto con el congelamiento salarial y las malas condiciones laborales del sector privado hace que la situación se vuelva insostenible, por lo tanto los trabajadores del sector privado tenemos mucho que decir ante este plan fiscal y la situación del país.

La clase obrera al frente

La gran lucha que se viene dando desde el 10 de setiembre en todo el país está haciendo temblar al gobierno, con huelgas en numerosas instituciones del sector público
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Pero cada vez es más necesario que los trabajadores y trabajadoras del sector privado entremos en juego, las huelgas del sector público por muy fuertes que sean se vuelven insuficientes para seguir manteniendo la lucha, teniendo que realizar bloqueos en carreteras y puntos clave de la economía como el abastecimiento de combustible o puertos y aeropuertos que sí han causado mucho más efecto contra el gobierno, viéndose obligados a usar la represión para disolver los bloqueos, como en Limón contra los trabajadores de Japdeva o contra los planteles de Recope en La Garita.

Para doblarle el brazo al gobierno es necesario que los trabajadores nos sumemos a los bloqueos y demás actividades, tenemos que repetir la lucha del “Combo del ICE” donde el pueblo logró una victoria, pasando por encima de lo que la burguesía decidió en la Asamblea Legislativa. Es necesario que se convoquen marchas donde los trabajadores del sector privado podamos participar, como la convocada el pasado viernes 28 de setiembre en San José, ya que debido a la dictadura empresarial que se vive en este sector no se nos permite organizarnos y marchar sin sufrir despidos o represalias por los patrones.

Se hace necesario la unidad de los trabajadores públicos y privados para derrotar al gobierno, asi como se hace necesario la unidad entre trabajadores nacionales y extranjeros, mujeres y hombres, heterosexuales y gais, porque el gobierno y empresarios nos quieren divididos y enfrentados.

La importancia del sector privado

Pero además de sumarse a las marchas y bloqueos convocados por el sector público, es necesario que los trabajadores del sector privado logremos organizarnos y poder así paralizar y hacer huelgas en las fábricas, las construcciones, las plantaciones.

Históricamente este es el único idioma que entienden los gobiernos y la burguesía, las huelgas que afecten sus beneficios, que paralicen la producción, tocando lo que más le duele: sus ganancias. Con estos métodos se han conseguido desde retirar planes de ataque contra el pueblo, subida de impuestos, reformas laborales, hasta inclusive hacer caer gobiernos y dictaduras en todo el mundo.

La dificultad de lograr esto en Costa Rica se debe a la nula sindicalización en el sector privado, una dictadura empresarial, que si logramos enfrentar, organizarnos en sindicatos y salir a luchar no sólo derrotaríamos este plan fiscal en dos días, sino que además podríamos luchar contra las malas condiciones laborales y bajos salarios del sector privado.

Y no solo organizarnos para la lucha sindical y contra el plan fiscal, es necesario que los trabajadores se organicen en su propio partido, con un programa radical para salir del plan fiscal y un programa obrero y revolucionario que enfrente al gobierno y la burguesía, porque mientras ellos sigan en el poder nos van a seguir cargando sus crisis, explotándonos y llevándonos la miseria.