Cultural El blog de Roberto Herrera

Un 21 de agosto: Daniel y León

Daniel Rabinovich, integrante de Les Luthiers.

“Daniel Rabinovich: No, no, en Lenin no.

Carlos Núñez Cortés: ¿Por qué no?

Daniel Rabinovich: No me gustan sus canciones.

Carlos Núñez Cortés: ¿Lenin compuso canciones?

Daniel Rabinovich: Lenin y McCartney

En la LIT y el PT estamos en campaña por los “75 años sin Trotsky”, he posteado varias cosas al respecto.

Hoy, en la mañana recibí la noticia de la muerte de Daniel Rabinovich, uno de los más queridos miembros de Les Luthiers.

Conocí Les Luthiers por mi padre, así que mi memoria recuerda por igual la cultura de izquierda y Les Luthiers.

Quería compartir como un homenaje este video uno de mis favoritos: “El Regreso del Indio”, del disco  “Unen Canto con Humor”. Una ironía ingeniosa de Quilapayun y/o Inti Illimanni y de la cultura de izquierda en la que fui criado.

 

Letra El Regreso del Indio

Composición de escena: Aparecen todos sobre el escenario y tras el saludo inicial se colocan en fila tras los micrófonos.

Carlos López Puccio: Nuestro canto llega fluyendo de los Andes, como la lava que fluye de las más altas cumbres andinas. Somos el conjunto “Lava andina”. Antes, antes nuestro canto era un canto político, antes nuestras canciones se inspiraban en Marx, en Engels…

Carlos Núñez Cortés: En Lenin…

Daniel Rabinovich: No, no, en Lenin no.

Carlos Núñez Cortés: ¿Por qué no?

Daniel Rabinovich: No me gustan sus canciones.

Carlos Núñez Cortés: ¿Lenin compuso canciones?

Daniel Rabinovich: Lenin y McCartney…

Jorge Maronna: Lo que pasa es que hubo cambios en la Historia, hubo grandes cambios en el Este.

Carlos Núñez Cortés: Y en éste, y en éste, y en aquél, y en aquél otro también…

Daniel Rabinovich: Ahora que cayó el muro de Berlín nosotros nos preguntamos; ¿fue error de los burócratas? ¿error de la doctrina?

Carlos Núñez Cortés: Error del arquitecto.

Carlos López Puccio: Y por eso ahora nos dedicamos a cantarle a nuestra querida tierra andina y a su fauna autóctona.

Daniel Rabinovich: Y también a los animales de la región.

Carlos López Puccio: La llama, altiva.

Jorge Maronna: El cóndor, alelante.

Carlos Núñez Cortés: El puma, altanero.

Daniel Rabinovich: La gallina, al-horno.

Marcos Mundstock: Je, je, je, je. ¡Lo entendí! ¡Lenin y McCartney!

Carlos Núñez Cortés: Pero si hace más de media hora que…

Daniel Rabinovich: Muchas veces mis alumnos me preguntan si la hermenéutica telúrica incaica transtrueca la peripatética anotrética de la filosofía aristotélica, por la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos. Yo siempre les respondo que no.

Carlos Núñez Cortés: ¿Que no qué?

Daniel Rabinovich: Que no sé.

Carlos Núñez Cortés: Perdón, ¿se puede saber alumnos de qué?

Daniel Rabinovich: Basketball.

Carlos López Puccio: Bien, les vamos a cantar ahora la canción del indio que regresa a su choza.

Daniel Rabinovich: Es buenísima, yo la tengo en compact.

Carlos López Puccio: Como acabamos de regresar de Francia les vamos a cantar la versión didáctica que hacíamos allí, con explicación de algunas palabras de nuestro folklore y traducción simultánea al francés.

Señala a Marcos Mundstock, que va a ser el encargado de la traducción simultánea el cual comienza a hacer estiramientos como si de una prueba de atletismo se tratara.

Todos: Tras las montañas el sol
Marcos Mundstock: Derriére les montagnes le soleil

Todos: Desapareció
Marcos Mundstock: A disparu… ¡Ohhh!

Todos: Un hombre camina triste
Marcos Mundstock: Un homme marche triste

Todos: ¡Alégrenlo!
Marcos Mundstock: Alain Delon.

Todos: Uh, uh, uh
Marcos Mundstock: Uh, uh, uh

Todos: Vuelve ya el indio a su casa
Marcos Mundstock: Il retourne chez-lui le… mmm… le…

Carlos López Puccio: ¡Indio!
Marcos Mundstock: Indio, sí, pero… ¿cómo se dice? Le… uh, uh, uh

Todos: Vuelve ya el indio a su casa, el día glorioso ha llegado
Marcos Mundstock: Le your de glorie c’est arrivé

Todos: Por un camino que pasa junto a los Andes nevados
Marcos Mundstock: Par un chemin près des Andes… Les Andes sont una cháine de montagnes très hautes qui va à l’etroit de “Ma-ga-ya-néssssss” … ¡Oh, là, là quelles montagnes!

Todos: Ojos enormes y pardos
Marcos Mundstock: Des grandes yeux et “pardes”

Todos: Cuerpo cansado arrastrando
Marcos Mundstock:¡Reventé!

Todos: Pies que se enredan en cardos
Marcos Mundstock: Pierre Cardin

Todos: Va por la puna callando
Marcos Mundstock: Il va par la Puna… La Puna c’est une mesète de trois-mille mètres d’altitude, placèe à côte des Andes entre la Bolivie et l’Argentine. La Bolivie, l’Argentine y ahí ¡pup! La Puna.

Todos: Cuando se acerca a su choza
Marcos Mundstock: Près de sa cose

Todos: Alza su voz hacia el cielo
Marcos Mundstock: Sa voix jusqu’au ciel

Todos: Vuela su rezo a lo alto
Marcos Mundstock: Sa priè “très en aut.”

Todos: Alto cual cóndor en vuelo
Marcos Mundstock:¡Oh, comme le vol du cóndor! Le cóndor le grand oisseau de la familla des vulturides, avec son bec un peu curvèe, il manga les plus petits de la règion mange il voie majestueux avec ses ailes très grandes son crie animaux les…¡Grrraaaaakkkkk!

Carlos López Puccio: ¡Señor!
Marcos Mundstock: ¿Qué?

Carlos López Puccio: No, Señor……
Marcos Mundstock:¡Monsieur!, no sé…

Carlos López Puccio: ¡Dios de los cristianos!
Marcos Mundstock: Cristian Dior

Carlos López Puccio: Haz que ella me haya esperado
Marcos Mundstock: Fais qu’elle m’aie atendí

Carlos López Puccio: Si no lo hizo
Marcos Mundstock: Si elle ne l’a pas fair

Carlos López Puccio: Sufriré
Marcos Mundstock: Soufflé

Carlos López Puccio: Va a entrar
Marcos Mundstock: Il va entrer

Carlos López Puccio: ¿Estará esperándolo su india?
Marcos Mundstock: Lattend-il sa…

Carlos López Puccio: ¡India!
Marcos Mundstock: India, sí, pero…Uh, uh, uh…

Carlos López Puccio: No, india, femenino
Marcos Mundstock: Ahaaaa

Carlos López Puccio: Entra
Marcos Mundstock: Il entre

Carlos López Puccio:¡Santo Cielo!
Marcos Mundstock: ¡Merde!

Carlos López Puccio:¡Ella no está sola!
Marcos Mundstock: ¡Ju, ju, ju, ju!

Carlos López Puccio:¡Está con su bebé, que acaba de nacer! Ella ha dado a luz
Marcos Mundstock: ¡Ah, ah, ah, Paris!

Todos: El indio abraza a su india
Marcos Mundstock: Uh, uh, uh

Todos: Ella lo abraza a su vez
Marcos Mundstock: Ahaaaa

Todos: El niño llora en sus brazos
Marcos Mundstock: ¡Buahh, buahh!

Todos: La luna con su luz ilumina a los tres
Marcos Mundstock: ¡Toulouse Lautrec!

Carlos López Puccio: Y aquí termina esta bella canción de amor indio…
Marcos Mundstock: Ici c’est finie cette belle chanson d’amour indien

Carlos López Puccio: Ya caminan felices……
Marcos Mundstock: Ils marchent……

Carlos López Puccio: … …junto a los Andes…
Marcos Mundstock: … Les Andes, la chaine de montagnes……

Carlos López Puccio: … …Los Andes de la Puna……
Marcos Mundstock: … La mesete de trois mille metres d’altitude placèe à coté des…

Carlos López Puccio: A lo lejos sobrevuela un cóndor majestuoso…
Marcos Mundstock: Le vol majestueux du cóndor, avec ses ailes……

Carlos López Puccio:¡Es un bello poema……
Marcos Mundstock: C’est un beau poème de……

Carlos López Puccio:… … de indio…
Marcos Mundstock: …uh, uh, uh……

Carlos López Puccio: …… Andes…
Marcos Mundstock: Andes, la chaine de montagnes……

Carlos López Puccio: …… Puna…
Marcos Mundstock: La mesète de trois-mille mètres……

Carlos López Puccio: …… ¡Cóndor!…
Marcos Mundstock: ¡Grrraaaaahhh!… ¡Pará, no puedo tan rápido, ché!

Además un interesante artículo de Fernando Buen Abad Domínguez, sobre “La Risa y Marx”, reproduzco un fragmento que hace honor al humor de Daniel Rabinovich:

“Cierta risa, que no se deja estereotipar, nos rescata de las marañas de la solemnidad, orada sus “causas primeras” y también los discursos de las vidas burocratizadas. Hace boquetes por donde la vida misma se refresca. La risa delata. Reímos tal vez por supervivencia. Gracias a cierta risa clarificante sobrevivimos contra lo que amarga a la vida porque eso mismo merece tandas generosísimas de risa loca. La risa lúcida condensa modos para remontar la moral, la ética o la estética burguesa que es uno de sus caldos de cultivo. Que la risa haya sido satanizada, con no poca frecuencia, entre sofismas de toda índole, se debe incluso a cierto grado de peligro que es capaz de generar a quienes sueltan una carcajada irreverente. Sin duda, algo de lo más peligroso o atentatorio es que tal risa produzca efectos revolucionarios.”

Artículo completo

 Y finalmente como estamos en campaña por los “75 años sin Trotsky”, quería compartir un par de fragmentos  del Libro de León Trotsky “La juventud de Lenin”, es un fragmento sobre la risa de Lenin:

“Gorki destaca el encanto seductor de la sonrisa de Lenin. “Sonrisa de un hombre que, discerniendo admirablemente la densidad de la estupidez humana y las maniobras acrobáticas de la razón, también sabía deleitarse con la ingenuidad pueril de los puros de espíritu”. Aunque expresada con cierta afectación, la observación es esencialmente correcta. A Lenin le gustaba reírse de los imbéciles y malintencionados que pretendían hacerse los espirituales; y se reía con una indulgencia que justificaba bastante su enorme superioridad. En la intimidad, a veces uno se reía con Lenin sin reírse por el mismo motivo… Pero la risa de las masas coincidía siempre con la suya. También amaba a los puros de espíritu, si se utiliza la expresión evangélica. Gorki nos cuenta como, en Capri, Lenin, en compañía de pescadores italianos, aprendía a utilizar la línea (sostenida con los dedos); ellos le explicaron que debería “aferrarse” a partir que la línea hiciera “drine-drine”; tan pronto como Lenin atrapó su primer pez y lo sintió venir, retenido en el anzuelo, gritó con una alegría infantil, con un entusiasmo verdaderamente placentero:

– ¡Ah! ¡Ah! ¡“drine-drine”!

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“Por su carácter, hábitos y maneras, Ilya Nikolaievich no se parecía en nada al tipo del funcionario seco y taciturno. Por el contrario, era muy humano: sociable, observador, jovial. En sus giras interminables, le gustaba, haciendo alto en la residencia de algún liberal del zemstvo, adoptar su franco lenguaje sobre la vida provincial y particularmente sobre los asuntos escolares. Regresaba a su casa enriquecido con nuevas anécdotas pedagógicas, de las que la vida no carecía. Las contaba animadamente en la mesa familiar, gangoseando suavemente la erre como era su costumbre; reía mucho y de buena gana, echándose hacia atrás con todo su cuerpo, risueño, lagrimeándole los ojitos castaños, achinados como los de los kalmuks.

Quien haya visto a Lenin y escuchado sus ocurrencias y risas, tendrá la representación viviente, al menos en sus rasgos más sorprendentes, de la figura del padre: talla pequeña y corpulenta, vivacidad y elasticidad en los movimientos, pómulos salientes, frente elevada, cutis moreno y una calvicie precoz. Era sólo por su estructura que el hijo era visiblemente más sólido y vigoroso que el padre.”

Libro completo: Descargar acá