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100 días de Rodrigo Chaves ¿para quién gobierna?

El gobierno de Rodrigo Chaves inició con altos índices de apoyo popular durante sus primeros 100 días de gobierno. La última encuesta del CIEP-UCR arrojó un 76% de respaldo, el más alto desde el gobierno de Abel Pacheco hace 18 años.

La impresión que ha generado Chaves es que “por fin llegó un presidente que está poniendo orden”, que se ha plantado a los grandes medios como La Nación o Teletica. Sus giras a lugares como la zona norte dan la impresión de que está cerca de las comunidades o incluso hay sectores que afirman que se enfrenta a los grandes empresarios.

Desde el Partido de los Trabajadores queremos aprovechar estos 100 días del gobierno para hacer un balance de sus medidas y anuncios realizados hasta ahora ¿Es realmente este un gobierno distinto a los anteriores? Más allá de los discursos confrontativos ¿para quién gobierna? Finalmente, luego de este balance ¿Cuál debe ser la política de los sectores populares ante el nuevo gobierno?

Chaves ante el costo de la vida: más allá de las promesas de campaña

El presidente, durante su campaña, anunció que el combate a la inflación y aumento en el costo de la vida iba a ser su prioridad: “Faltan seis días para bajar el costo de la vida”, afirmó antes de la segunda ronda. Ya instalado en la silla presidencial mostró su verdadera cara: se limitó a decir que “es un fenómeno importado al que no le podemos hacer mucho”. Efectivamente, desde el gobierno no se ha hecho nada que ayude a las familias trabajadoras más allá de una ridícula reducción en el precio de los combustibles.

En materia de costo de la vida, anunció la reducción del arancel a la importación de arroz. De entrada, debemos decir que es un ataque directo a la producción nacional. Independientemente del hecho de que existan grandes grupos que acaparen esta producción, importar el arroz sería un duro golpe, como lo fue el TLC con EEUU. Van a venir importadores con todas las condiciones (jugosos subsidios recibidos por el estado capitalista gringo) que inundarán el mercado con arroz barato, lo que implicaría la ruina de miles de campesinos que hoy dependen de un pedazo de tierra para vivir.

Luego de quebrar a los pequeños y medianos productores, van a recuperar ese margen de ganancia inicial y subirán los precios, con lo cual se instala además un monopolio privado que beneficia a los grandes exportadores extranjeros, así que tampoco es cierto que tendremos arroz más barato.

Chaves está aplicando la misma receta que arruinó a miles de productores de frijol con el TLC. Está haciendo lo mismo que en México con el maíz, producto nacional que ya se importa casi en su totalidad, donde las grandes transnacionales se llenan los bolsillos de dinero. Eso es lo que nos puede esperar con este producto fundamental en nuestra dieta básica.

Obra pública: gobierno defiende modelo de concesión

El anuncio del presidente de mover puentes Bailey y colocarlos en los lugares afectados por la tormenta tropical Bonnie fue muy celebrado; más allá de eso no se ha visto grandes cambios, pese a que el ministro de Obras Públicas es uno de los más mediáticos del gabinete.

Ligado a esto, vemos también el caso de la no renovación al contrato de Riteve. El gobierno tenía la oportunidad de devolver inmediatamente a los talleres nacionales la revisión técnica vehicular, o bien asignarla al INA, colegios técnicos o bien nacionalizarla. Pero ya anunció que continuará en manos privadas y se asignará mediante un cartel de licitación internacional.

Más allá de esto, en estos 100 días de Chaves solo se ha escuchado que va a reestructurar el MOPT para que absorba las funciones de otras entidades como COSEVI, CONAVI, Consejo de Concesiones. Sin embargo, no hay intención de echar abajo la ley de concesión de obra pública.

Este gobierno es defensor de modelo, por lo que podemos esperar más de lo mismo: miles de millones de dólares de dinero público a empresas constructoras corruptas como MECO y H. Solís que nos deja infraestructura muy cara y de mala calidad.

Chaves sigue endeudando al país

El gobierno propuso la emisión de 6 mil millones de dólares en la colocación de Eurobonos, supuestamente para controlar el tipo de cambio y mitigar la presión en las tasas de interés.

La política de Eurobonos no es nueva. La han implementado los últimos gobiernos y en el caso de Chaves no es la excepción. Si bien es la Asamblea Legislativa la que lo debe aprobar, que este mandatario lo impulse dice mucho de su agenda en materia económica: seguir endeudando al país con préstamos internacionales que generan más dependencia hacia los banqueros y el imperialismo.

No olvidemos que el propio Chaves fue funcionario del Banco Mundial durante muchos años antes de su regreso al país, lo cual habla de su compromiso con la OCDE, los TLC y demás acuerdos adquiridos por el país con el imperialismo.

Privatizaciones y más recortes

El presidente anunció que impulsará la venta del Banco de Costa Rica, el Instituto Nacional de Seguros y el BICSA. Esto implica retomar con mayor agresividad la política de privatización de instituciones que inició en los años 90. En el caso del INS sería el golpe final al modelo universal y solidario que sostiene seguros como el de riesgos de trabajo o el de cosechas; en el del BCR, dejar en la calle a más de 4 mil trabajadores, así como entregar a multimillonarios y banqueros este sector de la banca.

Ya vimos en estos primeros tres meses mantener la política de recortes, tal y como se muestra en la propuesta de quitarle 129 mil millones a las universidades públicas. También mostró total acuerdo con mantener la regla fiscal, lo cual nos hace prever un presupuesto nacional para el año 2023 con más recortes a salud, educación y programas sociales.

Autoritario contra el pueblo, amigo de los grandes empresarios

Durante estos 100 días de gobierno hemos visto una actitud prepotente con sectores de la prensa. Despierta simpatía porque esa imagen de “eficiencia” al supuestamente tomar decisiones que otros gobiernos no las han tomado, como la eliminación de las pruebas FARO, el uso obligatorio de la mascarilla o los alquileres del Estado.

Detrás de ese tono y discurso confrontativo hay una complacencia de manera general con el sector empresarial, que está tranquilo con Chaves. “Reconocerle al Gobierno la ejecutividad y la visión de que las cosas se tienen que hacer. El sentido de urgencia hoy es muy diferente al de pasadas administraciones y eso da optimismo al sector empresarial” dijo Rubén Acón, presidente de la Cámara de Turismo y ligado con los piñeros luego de una reunión con el mandatario. A esto hay que sumarle que en su gabinete hay figuras directas del empresariado, como Francisco Gamboa, ministro de Economía, expresidente de la Cámara de Industrias.

¿Dónde está el autoritarismo de Chaves? Tal como lo han hecho gobiernos anteriores, hemos visto su postura ante los movimientos populares, al mandar desalojos contra los campesinos de los asentamientos de La Guaria y Monteverde, en la zona norte; hay autoritarismo también en la manera en que se repudió al movimiento estudiantil universitario que fue a marchar contra los recortes del FEES.

¿Para quién gobierna Chaves?

Más allá de esa sensación de que “este gobierno está haciendo cosas”, creemos que en estos 100 días nos ha demostrado su verdadero rostro: Chaves gobierna para los grandes sectores empresariales, para el imperialismo y sus organismos financieros internacionales.

Todas las políticas llevadas a cabo hasta ahora siguen el modelo económico capitalista, neoliberal, de enormes privilegios para los grandes empresarios y de ataques a las condiciones de vida de la clase trabajadora, sumida en la explotación, la pobreza y la crisis del alto costo de la vida. El gobierno de Rodrigo Chaves no es nuestro gobierno.

¿Qué política debemos defender los sectores populares ante este gobierno?

Ante este escenario, desde el Partido de los Trabajadores consideramos que no debemos depositar ninguna confianza en este gobierno. En este sentido, la independencia de clase debe ser un principio fundamental que tenemos que defender.

Es necesario también prepararnos con organización y lucha para defender conquistas como la jornada de ocho horas, para evitar más recortes y deterioro de nuestras condiciones de vida.

En el marco de esta tarea debemos construir un plan de la clase trabajadora para enfrentar el costo de la vida, la inflación y la política de entrega de los recursos del país al imperialismo; un plan que discuta la necesidad de un aumento salarial del 13%, la suspensión del pago de la deuda, así como traer abajo la regla fiscal y la ley de concesión de obra pública.

Finalmente, si decimos que este no es nuestro gobierno, la lucha debe encararse desde la perspectiva de fortalecer la construcción de una alternativa revolucionaria que quite el poder del estado a los grandes empresarios y sea la clase trabajadora la que gobierne con sus propias organizaciones al servicio de resolver nuestras necesidades más sentidas.