Centroamérica Internacionales

15 de setiembre: Por una segunda independencia centroamericana

Con la llegada de setiembre, el país entero comienza a prepararse para la celebración de la “independencia”; el 15 desfilarán por las calles del país miles de personas para conmemorar la fecha. Pero desde el Partido de los Trabajadores nos parece importante traer a discusión qué es lo que realmente se conmemora; ¿Somos realmente independientes?

Por otro lado, esta fecha que tiene repercusión en toda la región centroamericana, en lugar de unir nuestros pueblos, sirve para incrementar las falsas divisiones entre países. Estas se dan bajo el color de una u otra bandera y el orgullo nacional. Pero los migrantes son maltratados a pesar de ser todos hermanos y hermanas centroamericanos.

A pesar de ser una sola nación centroamericana, durante la colonia fue dividida en territorios más pequeños para facilitar su explotación y opresión, tendencia que continuó luego de la independencia, a pesar que existieron intentos de construir una sola nación centroamericana, todos fueron derrotados.

Independencia de España y dominio gringo

Esta fecha tiene una connotación histórica, se celebra la independencia con el imperio español el 15 de setiembre de 1821, aunque en nuestro país no se ratificó el 15 de setiembre como la fecha histórica, sino el 29 de octubre que fue cuando llegó la noticia.

En ese sentido hay mucho que celebrar, pues liberarse del yugo español fue un gran logro. Una dominación que a partir del 1492 exterminó a los pueblos indígenas de todo el continente, saqueó el oro y demás riquezas y sentó las bases para el desarrollo capitalista.

Sin embargo, liberarse de la opresión de la corona española no significó realmente la independencia. Solamente cambiamos de opresor, entrando a las garras del imperialismo estadounidense, que luego de la independencia, comenzó a extender sus tentáculos económicos y políticos sobre Centroamérica. Se crearon enclaves bananeros, se orquestaron invasiones y apoyaron golpes de Estado, una influencia que sigue hasta la fecha.

Situación actual

Luego de haber conmemorado el bicentenario de la independencia el año pasado, nuestros países son más dependientes que nunca de las potencias imperialistas. La pobreza y el desempleo azotan nuestra región, en el marco de uno de los encarecimientos más grandes en el costo de la vida en años. Si bien no somos parte de un imperio como lo fuimos antes de 1821, la forma en que el imperialismo estadounidense domina nuestros países es diferente.

A través de la deuda externa los países centroamericanos son dominados. Por un lado, las empresas internacionales se llevan las riquezas, amparados de portillos legales como exenciones fiscales y zonas francas, no dejan nada de la riqueza que se produce dentro del país. Por otro, los países se ven forzados a endeudarse para poder invertir en áreas necesarias. Pero luego la deuda se vuelve impagable y se deben seguir endeudando.

Para poder garantizar su dominio, tiene en su bolsa a los diferentes gobiernos de la región que dirigen ataques contra los trabajadores de sus países, para garantizar las riquezas de las empresas estadounidenses y no tocar el sagrado pago de la deuda.

En nuestro país vemos como Rodrigo Cháves, por un lado, dirige un ataque brutal a las condiciones de vida de la clase trabajadora, recorta los presupuestos de las instituciones estatales, y muchas medidas más. Todo esto lo realiza para aplicar por mejore préstamos con organismos internacionales y dedicar más dinero al pago de la deuda. En otros países son dictaduras como la de Daniel Ortega o la narcodictadura que vivió Honduras bajo el gobierno de JOH.

La otra cara del imperialismo es justamente la militarización de la región, con el falso discurso de combatir al narco, se fortalecen los mecanismos de represión que tienen los gobiernos capitalistas para aplastar a los que luchan e imponer su voluntad.

Necesitamos una segunda independencia

La realidad del pueblo centroamericano es que necesitamos una segunda independencia. Necesitamos liberarnos del imperialismo estadounidense. Para esto será necesaria la máxima unidad de nuestros pueblos, combatiendo la otra herencia de la primera independencia: la separación de Centroamérica en pequeños países cuando realmente somos una gran nación.

Sólo un programa socialista logrará unificar a Centroamérica en la lucha por una revolución socialista que nos lleve a romper lazos con el imperialismo.