Movimiento Mujeres

25 de noviembre: bajo el capitalismo la violencia no da tregua a las mujeres

Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.  En Costa Rica, en los últimos años ha servido como una plataforma para la movilización y la denuncia contra la violencia que sufren las mujeres todos los días, esto producto de la opresión a la que son sometidas por el sistema capitalista.

Datos recientes de la violencia física, sexual y psicológica son alarmantes, mientras las respuestas del Estado son cada vez más insuficientes. Miles de mujeres de todas las edades ven cómo en las familias, centros de trabajo, estudio o en la calle son violentadas solo por el hecho de ser mujeres.

En agosto de este año se dio a conocer el dato de que las infracciones a la Ley contra la violencia doméstica y a la Ley de Penalización de la violencia contra las mujeres constituyen la segunda causa a nivel nacional de las detenciones realizadas por la Fuerza Pública, solo superadas por el narcotráfico.

Los datos de la policía arrojan que ese nivel de violencia contra las mujeres va en un aumento descontrolado, en los 12 meses del año 2021 la policía realizó 8950 detenciones, mientras que en 8 meses de 2022 la suma es casi la misma, llegando a contabilizarse 8436.

Al 23 de setiembre de este año según el observatorio de violencia de género se contabilizan 34 muertes violentas de mujeres, donde 8 son calificadas como femicidios, 4 como femicidios en otros contextos y uno como femicidio ampliado. Además, hay 17 muertes de mujeres que están pendientes de ser clasificadas, debido a que duran más de un año en realizarlo.

Las mujeres jóvenes son las víctimas más numerosas

En relación con la violencia sexual, los datos del Poder Judicial son brutales, al señalar que por ejemplo en el año 2020 el 49% de las sentencias fueron por abusos sexuales contra mejores de edad, mientras el 28% de las mismas fueron por violaciones. El 79.6% de las víctimas son mujeres y de esas casi la mitad menores de edad.

Ese grado de violencia provoca que se esté dando un aumento en la cantidad de suicidios e intentos de suicidios, situación que afecta en mayor número a personas entre los 10 y los 30 años, de los cuales un 60% son mujeres.

En el capitalismo la violencia contra las mujeres no se puede detener

Esa opresión a las mujeres es alimentada por el mismo sistema, que necesita someterlas a un régimen de organización social en el cual cumpla un rol de explotación laboral en sus centros de trabajo y en sus hogares, por lo general teniendo que cumplir un rol de sometimiento a realizar un trabajo no pago a lo interno de la familia.

La violencia o la amenaza de violencia contras las mujeres juega un rol fundamental en el sometimiento por parte del capitalismo hacia ellas, muchas veces la violencia es soportada por no contar con medios económicos propios para mantener una vida libre o por un sacrificio consciente en función de dotar a sus hijos de hijas de medios de subsistencia. Es por eso que se puede explicar que el capitalismo no garantiza a ellas las condiciones mínimas.

Por eso en la encuesta de empleo de mitad de año, se señalaba que en nuestro país coloca que solo el 48% de las mujeres tiene una participación en el mercado laboral, mientras los hombres un 71.6%.

Lo mismo ocurre con el desempleo, que en la actualidad golpea en un 10.2% a los hombres, pero a las mujeres casi al doble, llegando a un 17.8% en este momento, situación que se agrava cuando se evidencia que las mujeres logran acceder a los trabajos con los salarios más bajos, incluso algunas categorías como el trabajo doméstico es representado como una subcategoría salarial por debajo del mínimo.

Luchar por un gobierno de nuestra clase para eliminar la violencia y las opresiones

En el Partido de los Trabajadores entendemos que la lucha contra la violencia hacia las mujeres tiene su raíz en la lucha contra el mismo sistema capitalista.

Es evidente que los gobiernos capitalistas no van a avanzar en el combate contra la violencia machista y la desigualdad económica de las mujeres trabajadores y pobres, poque el mismo sistema necesita de esa opresión para alimentarse del trabajo no pago y de la mayor explotación de las mujeres en las empresas.

Sin duda, consideramos que hoy debemos luchar contra la violencia que sufren las mujeres en todas sus formas. Sin embargo, la tarea que debemos plantearnos es la lucha por construir un proyecto político cuyo objetivo fundamental sea construir un gobierno de la clase trabajadora, el único capaz de poner todos los recursos de la sociedad en función de solucionar las condiciones que generan la opresión y la explotación que sufren las mujeres.