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Ante la “crisis de seguridad” en Costa Rica: ¿Cómo debe posicionarse la clase trabajadora?

En las últimas semanas el tema de la seguridad ha estado como centro de la discusión nacional, y es que la cantidad de muertes violentas se disparó en comparación con los años anteriores, la proyección es que se lleguen a los 930 antes de finalizar el año.

Aunque el tema central ha sido la violencia producto del narco, el país sigue sufriendo un enorme aumento de la violencia contra las mujeres y la juventud.

Rodrigo Chaves enfrente una de las crisis más fuertes

El pasado tres de octubre el presidente Chaves convocó a un encuentro para buscar soluciones la crisis de seguridad, ahí invitó a diversos sectores como el presidente de la Corte Suprema de Justicia, el Fiscal general de la República, y el director general del Organismo de Investigación Judicial, así como a las y los diputados de la Comisión de seguridad y narcotráfico, así como el ministro de Seguridad Pública y el de Justicia y Paz.

De esa reunión solo salió un nuevo llamado a la asamblea legislativa de apoyo a una serie de proyectos de ley para “contribuir a la tranquilidad ciudadana” según ellos.

Después de la reunión la diputada Navas quien participó del encuentro, declaró que “el señor presidente tiene problemas, creo yo, de dominio propio y se adelanta mucho a dar opiniones muy fuertes y también ofensivas”, así se ilustra el grado de crisis que tiene Chaves en este momento, sobre cuando su popularidad se empieza a desgastar según las encuestas más recientes.

Y es que Chaves y su ministro Mario Zamora no han logrado manejar bien la situación, mientras el presidente lanza ataques contra la asamblea legislativa y el Poder Judicial, se deja decir que los muertos son entre los mismos narcos y que no son gente de bien, despreciando completamente la realidad de esos cientos de jóvenes muertos en los conflictos con el narco y mostrando su cara autoritaria al hacer apología de la pena de muerte en esos casos.

Por otro lado, Zamora salió a culpabilizar a las personas adictas a las drogas de ser cómplices de los índices de muertes violentas, dejando de ver a las personas adictas como víctimas en esta situación.  

Uno de los peores momentos fue cuando el periodista costarricense José Meléndez publicó un artículo en El Universal de México, acusando que, en el gobierno de Rodrigo Chaves, algunos jerarcas se reunieron con los cárteles De Sinaloa y Jalisco Nueva Generación para tratar de negociar para bajar la violencia y ofreciendo condiciones para continuar con los negocios del narco en el país.

El gobierno apuesta por fortalecer la represión

La avalancha de noticias y pleitos públicos de las últimas semanas, produjo una serie de medidas que tienden a fortalecer los cuerpos represivos.

En primer lugar, se destinaron una suma extra de más de 20 mil millones de colones a las fuerzas policiales, donde cerca de 8 mil millones se le asignaron a la Fuerza Pública para contratar cerca de 300 plazas más, y 13 mil millones al OIJ para la contratación de 261 nuevas plazas. 

Además, en la Asamblea Legislativa hacen fila más de 30 proyectos de ley que buscan fortalecer las penas para varios delitos, aprobar la extradición de nacionales, y aumentar las penas de cárcel de delitos cometidos por personas menores de edad aumentando el peso de la criminalización de la juventud, al paso de instalar varios proyectos en beneficio de darle más poder a la policía.

Sobre éstos últimos, ya hay varios acuerdos legislativos como los proyectos para que el OIJ pueda levantar los cadáveres más rápido eliminando trámites, otro relacionado a encubrir los vehículos policiales para que los usen con mayor sigilo, así como otro proyecto encaminado a la que policía pueda hacer intervenciones telefónicas con mayor facilidad. Otro proyecto que está en fila es proyecto que consiste en crear un centro de capacitación para la Policía Judicial.

Como se puede ver la respuesta organizada del gobierno es fortalecer la represión como solución al enorme problema que sufre el conjunto de la sociedad, apostando por continuar con la guerra en los barrios pobres, la misma receta de siempre. 

El Frente Amplio no escatima apoyo al fortalecimiento de las fuerzas represivas

Como era de esperar, las diputaciones del FA se montaron en el carro autoritario del gobierno, y han mostrado apoyo a todas las iniciativas para fortalecer los cuerpos policías, e incluso han presentado un proyecto de ley para que el gobierno no pueda desviar los fondos para la policía que vienen de impuestos específicos.

En su lucha por aparecer como oposición “responsable” y “potable” entran en el juego de fortalecer el aparato represivo, obviando que ese fortalecimiento es utilizado contra las personas que luchan, contra las huelgas y tomas de tierra en todo el país.

El FA apoya fortalecer las fuerzas represivas del gobierno más autoritario que ha tenido el país en muchas décadas y en medio de un avance del autoritarismo en todos los países centroamericanos.

Ante esta realidad, ¿Cómo debemos posicionarnos las y los trabajadores?

La realidad es que se invierte cada vez menos en educación, cultura, deporte, se abandona a la juventud a las bandas narco que ofrecen fuentes de empleo al sector que menos posibilidades tiene.

Esta situación que se vive hoy es una muestra contundente de que el sistema capitalista es un fracaso, y que la política represiva del Estado Burgués es un fracaso rotundo.

La clase trabajadora debe oponerse a las medidas con énfasis militar-policial e impulsar mecanismos de autodefensa y seguridad barriales definidos en comités o asambleas populares.

Debemos exigir la despenalización de la venta y consumo de drogas tratando estos aspectos como un problema de salud pública, se debe asumir un enfoque basado en la prevención del consumo y en la persecución de las grandes redes de lavado y legitimación de capitales.

Mientras tanto, debemos exigir el cese inmediato de los pagos de la deuda pública, para utilizar todo ese dinero en inversión pública que permita crear fuentes de trabajo para quienes hoy no lo tienen, así como poner los recursos necesarios en planes de prevención y educación para mitigar los efectos negativos que estamos viviendo.