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Aumento salarial del 13% y ajustes mensuales para enfrentar el costo de la vida

Desde la edición pasada de este periódico venimos discutiendo lo caro que es vivir en Costa Rica. En efecto, la inflación viene subiendo, pero no es un fenómeno solo nacional, sino también mundial; así las cosas, para poder enfrentar este problema primero debemos entender en qué consiste.

La inflación en números

Muchas veces nos hablan de inflación y no sabemos exactamente a qué se refieren o cómo interpretar los datos que nos brindan, por esto vamos a dedicar un apartado a explicar este concepto y cómo entender la información al respecto. Esto es muy importante, más ahora que estamos sufriendo altos índices de inflación y que se espera continúen así durante los próximos meses.

Cuando hablamos de inflación nos referimos al precio general de las cosas. Este se calcula mediante una medición llamada Índice de Precios al Consumidor (IPC), la cual se realiza todos los meses por el Banco Central. Para formular este índice, la entidad toma una lista de productos y servicios y mide su precio mes a mes, para así calcular cuánto van cambiando.

En nuestro caso, dicho banco toma como referencia diciembre de 2020; a los precios de este mes les asignó el valor de 100, luego va midiendo mes con mes. Entonces, por ejemplo, para mayo de 2022 el valor del IPC es de 108.96, lo que significa que los precios, desde diciembre 2020 hasta mayo del 2022, aumentaron un 8.96%.

Como vemos, la inflación deprecia o devalúa los salarios de la clase trabajadora. Por eso, cada vez nos alcanza para menos, de ahí que la principal medida para enfrentarla es el aumento de los salarios.

Comparación de la inflación y el salario

En este gráfico se tomaron como referencia los salarios y el valor de la inflación a enero del 2020 y las barras muestran la variación mes a mes con respecto a ese mes. Podemos ver la comparación entre el cambio en la inflación y en el salario mínimo desde enero del año pasado a mayo de este año. Tenemos que recordar que los aumentos en el salario mínimo se hacen cada seis meses, en enero y julio. Esto hace que la inflación vaya subiendo mes a mes y nuestros salarios se quedan rezagados, lo cual se ve en la diferencia, en la barra negra que representa la inflación y la gris que representa los salarios. Desde enero de 2021 hasta diciembre del mismo año la diferencia entre la inflación y los salarios fue subiendo, luego vino el incremento salarial de enero del 2022 que no solo no alcanzó el valor de la inflación, sino además no compensa todo lo que perdimos los meses pasados. Luego podemos ver cómo en los últimos meses la diferencia de las barras crece cada vez más, esto es por el fuerte aumento en la inflación que estamos viviendo.

La inflación hace que bajen los salarios

El alza en la inflación hace que los salarios nos alcancen cada vez menos porque, como suben los precios de todo, en los hechos es como si nos estuvieran pagando menos. Esto lo podemos ver en el siguiente gráfico que muestra el deterioro de los salarios producto de la inflación.

Producto de la inflación, el valor de los salarios viene cayendo estrepitosamente desde 2021. Quienes ganan salario mínimo tuvieron un pequeño aumento a inicios de este año, pero de igual manera si lo comparamos con enero del año anterior, es como si les hubieran bajado el sueldo casi un 7%. Por otro lado, aquellas personas cuya remuneración esté congelada desde enero del año pasado (es decir, que no hayan tenido aumentos) en los hechos es como si les hubieran bajado los salarios casi un 10%.

Las medidas del gobierno no sirven

El gobierno ha anunciado una serie de medidas para supuestamente reducir el costo de la vida, entre ellas quitar el precio mínimo del arroz, el cual, en la actualidad, está fijado por el Ministerio de Economía. Esto en gran medida tiene que ver con la dificultad que tienen los productores nacionales para enfrentar los precios del arroz importado. Es verdad que esto puede llevar a que baje un poco el costo de este grano, sin embargo, solo se reducirá un poco el costo de la vida a cambio de perder la soberanía alimentaria del país; es decir, el día de mañana, ante una crisis internacional que afecte su suministro (como hoy ocurre con la gasolina), nos quedaríamos sin qué comer.

Las otras medidas van orientadas a reducir el costo del Diesel que en teoría bajaría los precios de los buses y del flete de los demás productos. Sin embargo, estas medidas, aunque algunas puedan ser correctas (como quitar el subsidio a los asfaltos que solo beneficia a las constructoras), otras van orientadas a beneficiar a los autobuseros, subsidiándolos para que disminuyan el precio de los pasajes. Todas son completamente insuficientes y aunque suenen bien, no van a reducir de forma cualitativa el costo de la vida.

Un programa para enfrentar el costo de la vida

En la edición pasada de Socialismo Hoy propusimos cinco medidas que creemos deben implementarse para reducir efectivamente el costo de la vida: ampliación y control de precios de la canasta básica, eliminar el impuesto único de combustibles, aumentar los sueldos un 13% y hacer ajustes mensuales en los mismos.

En esta edición queremos profundizar un poco nuestras dos propuestas con respecto a este último tema.

Aumento general del 13% en los salarios

Como vimos en el apartado anterior, entre enero del 2020 y mayo del 2022 la inflación se ha disparado a casi un 10%. Sin embargo, no solo la inflación golpea los ingresos de las familias de la clase trabajadora, también el desempleo. Para marzo del 2020 el desempleo estaba en 8.6%, con la pandemia se disparó y alcanzó un 20%. En los últimos meses se ha venido recuperando, pero aún se mantiene por encima del 10%. Esto hace que de conjunto el poder adquisitivo (es decir, la capacidad para comprar el diario de las familias trabajadoras) haya caído considerablemente porque, por un lado, con el desempleo se redujo la cantidad de ingresos, y por otro los ingresos se devaluaron con la inflación.

Por estos motivos urge luchar por un aumento salarial de emergencia de un 13% que compense ese deterioro en el poder adquisitivo; eso sí, este incremento no puede ser solo para quienes ganan salarios mínimos, sino para la gran mayoría de la clase trabajadora. No estamos proponiendo un aumento de un 13% para los gerentes, directores, diputados o ministros (ver nota en página 8), por esto planteamos que sea para quienes ganen igual o menos de lo que gana un profesor de secundaria.

Ajuste mensual de acuerdo con la inflación

El gobierno decreta cada año un aumento en los salarios mínimos para poder enfrentar la inflación; dichas alzas no pueden ser solo en este rubro, ni tampoco creemos que se deba hacer únicamente de manera anual.

Incluso ahora con el “aumento” extraordinario de mitad de año las medidas del gobierno son insuficientes (Ver página 8). Como podemos ver en el gráfico titulado “Comparación inflación y salario”, la inflación va aumentando mes a mes, y va dejando rezagado al salario. Esto hace que, aunque los aumentos en los sueldos llegaran a compensar la inflación, se hacen tan tarde que ya pasamos todo un año con el salario devaluado. Por esto creemos que se debe aplicar una escala móvil de salarios: esto significa que todos vayan subiendo mes a mes conforme aumente la inflación.

¿Cómo conseguir estos aumentos?

Lograr un aumento de un 13% puede parecer imposible para casi todas las personas. Si le preguntamos a los patronos con seguridad van a decir que no, que no se puede, que no les alcanza la plata porque no están dispuestos a tocar sus jugosas ganancias.

Lo primero que tenemos que hacer es organizarnos en nuestros centros de trabajo, construir sindicatos, comités de lucha, reuniones clandestinas de trabajadores, lo que sea que podamos hacer para poder agruparnos y discutir el problema. Esta organización debe estar al servicio de un objetivo: luchar por un aumento salarial. El patrono va a decir que no tiene plata: pues entonces le vamos a exigir que enseñe los libros contables a ver si es cierto; si no los enseña es porque es mentira.

Nos puede parecer muy extraño y difícil organizarnos para luchar por aumentos salariales, pero no sería la primera vez que esto pasa en Costa Rica. En 1920, hace poco más de 100 años, se dio una gran cantidad de huelgas en todo el país por aumentos de salarios, las cuales conquistaron incrementos de entre 25% y 40%, tanto en el sector público como privado. Sin embargo, como podemos ver, con el tiempo esto se perdió porque todos los gobiernos están al servicio de los patronos, de ahí que esta lucha, que empieza por salarios, debe seguir hasta conquistar un gobierno de los trabajadores. Solo si la propia clase trabajadora gobierna podrá defender sus intereses.

Esto nos puede parecer muy lejano, pero los trabajadores de la Dos Pinos han iniciado ese camino: ellos y ellas están empezando a organizarse y a luchar con su sindicato UDECO para mejorar los salarios (ver nota en página 3).