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Costa Rica en la mira de los hackers

En pasados meses el país ha sido víctima de ataques cibernéticos, uno fue realizado en abril a manos del grupo Conti y el otro en junio a cargo del grupo Hive. Estos ataques secuestraron información importante de instituciones del Estado, dejando inservibles varios servicios. El primero de ellos se dio contra hacienda, impidiendo la presentación de declaraciones y pagos de impuestos y afectando los pagos a las planillas de distintas instituciones. El segundo se dio contra la CCSS afectando profundamente varios servicios esenciales como la entrega de medicamentos, laboratorio y algunos servicios de citas.

¿Qué son estos grupos?

Conti y Hive son grupos criminales. A pesar de los sofisticado de sus acciones, tienen un funcionamiento similar al de grupos terroristas o de crimen organizado dedicados a la extorsión. Están conformados por hackers de distintos países y aprovechan la mala seguridad informática en las instituciones para sustraer información y posteriormente cobrar un rescate para devolverlos.

Para recuperar la información sustraída en el ataque de hacienda, el rescate era de 10 millones de dólares. Luego de los ataques sufridos, la posición del Estado Costarricense viene subordinada a la política del imperialismo y se resume en la frase “no negociamos con terroristas”.

Esta posición tiene varias caras, primero que el imperialismo también se dedica a extorsionar a sus países dependientes. Piden no pagarle a Conti porque el imperialismo tiene el monopolio de la extorsión a nivel internacional.

Primero saquean los países de sus recursos naturales, producen y se llevan la riqueza. Luego que empobrecen a los países, prestan cantidades de dinero que no pueden pagar y con altas tasas de intereses. En muchos casos la deuda se vuele impagable.

Por el otro lado, los países imperialistas tienen mejores condiciones para defenderse de ataques cibernéticos, pero no ayudan a países como el nuestro en caso de sufrir uno. Realmente la postura es “arrégleselas como pueda, pero no deje de pagarme la deuda”. No negociamos con terroristas, porque no tenemos independencia del imperialismo.

El más afectado es el pueblo

En el marco de estos ataques cibernéticos la más afectada es la clase trabajadora, que sufre más sus consecuencias porque tiene menos recursos para poder hacerle frente.

El caso más evidente son los miles de trabajadores de la educación y de otras planillas que pasaron alrededor de dos meses sin recibir sus salarios.

Los trabajadores de la salud que ya vienen de un periodo prolongado de tensión, debido a los efectos físicos y mentales de la pandemia, con el hackeo debieron trabajar extra, dando seguimiento y realizando a mano procesos que antes estaban digitalizados. Intentando revertir el impacto en los usuarios.

Mientras las grandes corporaciones tienen su equipo de contadores para adaptarse a los cambios que impuso Hacienda mientras los sistemas estaban caídos; los trabajadores independientes, quienes trabajan por servicios profesionales o los pequeños emprendedores quedaron en desventaja. Todas aquellas personas que quedaron sin el facturador gratuito de Hacienda, debieron adaptarse a facturas manuales. Y ahora deben correr para cumplir con los nuevos plazos de presentación y pago de declaraciones.

¿Por qué somos tan vulnerables a estos ataques?

Este es el verdadero resultado de la policía de desmantelamiento de las instituciones del estado. Años y años de recortes y reducción en el gasto público han dejado sistemas poco seguros. Esta presión por que las instituciones funcionen con menos dinero deja en las últimas prioridades el destinar presupuesto al campo de la ciber seguridad.

Esto quiere decir que aun seguimos siendo vulnerables a ataques futuros. En el marco de un Estado que se vuelve más represor y controlador; ¿qué pasará con la información que el Estado recopila de sus ciudadanos? Hace unos años se dio el escándalo de la UPAD por ejemplo. Esta información estaría a la mano de grupos de hackeos, sin decir que ya las instituciones del estado que se dedican al control y represión de la población y del movimiento social tienen un amplio archivo de datos sensibles.

Para estar verdaderamente listos para enfrentar próximos ataques, necesitamos independencia del imperialismo. Por un lado, la política de desmantelamiento de instituciones públicas viene del mismo imperialismo, así que esta ruptura también pasa por el fortalecimiento de las instituciones. Por el otro, al dejar de pagar la deuda podremos destinar más presupuesto al área de la seguridad informática en todo el país y la posibilidad de tener nuestra propia política en caso de que se de otro secuestro.