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Crisis en el PLN: que no quede piedra sobre piedra

Este 2022 el PLN sumó la tercera derrota al hilo en las elecciones nacionales. En 2014 perdió en segunda ronda con Johny Araya como candidato; cuatro años después sufrió una nueva derrota con Antonio Álvarez quien terminó tercero en y recientemente en 2022, tras ser el más votado el 6 de febrero, José María Figueres salió derrotado por Rodrigo Chaves.

Desde la guerra civil de 1948 el PLN se convirtió en el principal partido político del país, logrando incluso la reelección consecutiva del partido en las elecciones de 2006 y 2014 tras la crisis del otro partido histórico del bipartidismo: el PUSC, luego de los escándalos de corrupción de los expresidentes socialcristianos (Calderón y Rodríguez).

Esta es la primera vez en toda la historia del PLN que queda fuera por 12 años del Ejecutivo, no hablamos entonces de cualquier crisis o de un problema menor para la burguesía criolla que ha tenido en este partido a uno de sus grandes aliados en todas las contrarreformas de los últimos treinta años.

En la última elección no se trata solo de que Figueres era un muy mal candidato. Ciertamente era una mala apuesta y ya la convención interna que lo eligió así lo demostraba, en ella fue electo con 150 mil votos aproximadamente (36,9% de los votos emitidos), siendo la votación interna más baja de un candidato liberacionista y cuyos votos no representaban ni el 4% del padrón electoral nacional.

El caso Diamante terminó por sentenciar la elección al involucrar en su mayoría a gobiernos locales liberacionistas, reafirmando esa imagen de partido corrupto que bien se ganaron.

Esta nueva derrota avivó los conflictos internos con señalamientos cruzados entre bandos, la renuncia de Laura Chinchilla y la salida una semana después de todo su Comité Ejecutivo, incluido la de su secretario general Gustavo Viales vinculado a investigaciones por narcotráfico.

Que el PLN siga por el camino de la crisis es un problema para la burguesía, que perdió una fuerza garante de estabilidad para sus intereses y que ha tenido que disciplinar nuevas fuerzas electorales a su servicio en medio de una gran incertidumbre.

En el país se vive una crisis en los aparatos de los grandes partidos políticos de los ricos como el PLN. De esos partidos solo deseamos que en el futuro cercano no quede piedra sobre piedra, que se hundan en su propia podredumbre y corrupción, y que sean superados por la fuerza del pueblo movilizado, como ocurre en Chile o Colombia y no por partidos fantoches que traicionan los anhelos de cambio como lo hizo el PAC.