Juventud Movimiento

Educación pública en peligro

El sector educación se encuentra en una profunda crisis. El desfinanciamiento y los recortes, los ataques a trabajadores de la educación y estudiantes, el deterioro de los centros educativos; son algunas de las muestras. Además, existe un rezago a nivel académico, luego de varios años de tener ciclos lectivos interrumpidos.

Existen varias visiones de por qué se da esta crisis. Hay quienes dicen que es producto de los cierres de los colegios durante la huelga contra el combo fiscal en el 2018, las movilizaciones contra Edgar Mora en 2019 y el cierre por la pandemia. Esta idea del apagón educativo ha sido utilizada por la burguesía para hacer propaganda contra los trabajadores de la educación, culpando a estos y a las movilizaciones del deterioro de la educación pública.

Nosotros pensamos que no ha sido un apagón educativo producto de las huelgas, si no que las huelgas y movilizaciones se han dado en defensa de la educación pública, porque esta crisis es producto de una serie de ataques que buscan desmantelar la educación pública.

Las causas de la crisis

Se ha gestado una verdadera contra reforma educativa. Tenemos el cambio en los planes de estudio, parte de la “Educación para una nueva ciudadanía” basada en los requerimientos del sector empresarial. Por otro lado, la educación dual se aprobó para entregar a los estudiantes como mano de obra gratis para el sector privado. En ambas leyes se ha ignorado la opinión de los educadores y se ha atendido la demanda empresarial.

El presupuesto para la educación se ha recortado, aún no se cumple la vieja meta del 8% del PIB para la educación pública y esta conquista podría perderse en cualquier momento. La reforma fiscal del 2018 ha impactado al sistema educativo producto de la regla fiscal, que es una de las principales camisas de fuerza que tiene el presupuesto de la educación y que no permite realizar inversiones urgentes en centros educativos.

Además, los impuestos regresivos y la inflación han venido a afectar a los trabajadores de la educación, estudiantes y sus familias con el encarecimiento de la vida. Este encarecimiento pone en tensión a toda la clase trabajadora.

Situación actual

Los trabajadores de la educación han sufrido un brutal deterioro a su nivel de vida. Desde la pandemia han enfrentado el recargo en sus funciones. Primero por lo que significó la virtualidad y los modelos mixtos. Cada vez más trabajo, combinado con que cada vez se siente menos la paga. Se vive una crisis con las lecciones, los docentes deben hacer cada vez más “picadillos” para completar sus lecciones, trabajando en varios colegios e inclusive en varias regiones al mismo tiempo.

La vuelta a la presencialidad fue abrupta, un golpe para estudiantes y docentes que regresaron a centros educativos deteriorados y hacinados. Con población estudiantil poco acostumbrada a las clases presenciales y docentes que han debido hacer esfuerzos extra para intentar superar el rezago educativo.

Para empeorar la situación, abundan los problemas en el pago de salarios. Los trabajadores de la educación se han manifestado por el pago pronto y justo de sus salarios. A pesar de que algunos llevaban todo el año sin recibir su salario completo, la gota que derramó el vaso fue el atraso en las planillas, luego del hackeo al que se vio expuesto el país (esta plataforma no fue hackeada, pero según fuentes oficiales decidieron inhabilitarla de forma preventiva).

Durante mayo los estudiantes de secundaria realizaron cierres de colegios y manifestaciones estudiantiles contra las pruebas FARO. Esto culminó en que el 28 de mayo, Chaves anunciara la cancelación de las mismas.

El camino a seguir

Para el capitalismo la educación pública debe apenas dar lo mínimo a la población para poder pasar a ser explotada, el gobierno de Chaves seguirá atacando la educación hasta dejarla en los huesos. Este es el deseo de los organismos internacionales como el BM y el FMI a los cuales el presidente es fiel.

Entonces aquellos que la prensa y la burguesía acusan de ser los responsables de el “apagón”, más bien han sido quienes marcan el camino que debemos seguir para salvar la educación pública. Para enfrentar el ataque es necesaria la unidad de docentes y estudiantes en la lucha. Para esto, hay que derrotar la ley anti huelgas e ir contra las dirigencias sindicales desmovilizadoras y optar por la democracia obrera para decidir y las huelgas para luchar. Es urgente levantar un programa en defensa de la educación pública en las calles.