Centroamérica Internacionales

Exijamos la libertad de las personas presas políticas de la dictadura en Nicaragua

Desde la rebelión de la juventud y el pueblo en abril de 2018 en Nicaragua, la dictadura encabezada por Daniel Ortega y Rosario Murillo ha matado por lo menos a 355 personas, y en la actualidad según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tienen más d 180 presos y presas políticas en las cárceles del país, algunos bajo arresto domiciliar, de esos por lo menos 3 han fallecido en los últimos meses en manos de la dictadura y victimas de enfermedades provocadas o agravadas por las malas condiciones de detención.

Por otro lado, organismos como la CIDH y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) han documentado casos de tortura, represalias o malos tratos hacia los presos políticos, así como agresiones sexuales contra los familiares que los visitan, especialmente mujeres.

Después de la derrota del proceso de lucha que inició en abril de 2018, los golpes al pueblo nicaragüense no solo se contabilizan con los muertos y presos, si no que más de cien mil personas han sido expulsadas del país producto de la persecución política de la dictadura, decenas de miles hoy se encuentran trabajando y viviendo en Costa Rica.

Nuestro partido está con la lucha contra la dictadura en Nicaragua

Desde el primer momento de las movilizaciones de abril de 2018, nuestro partido estuvo al servicio de la lucha del pueblo de Nicaragua contra la dictadura Ortega Murillo y el actual FSLN.

Para nosotros es un orgullo decir que organizamos un movimiento de solidaridad internacional y hasta enviamos ayudas internacionalistas a sectores estudiantiles al frente de la lucha contra la dictadura.

Eso tiene que ver con la compresión que tenemos, de que en Nicaragua no existe socialismo ni un gobierno de izquierda, lo que existe es una dictadura capitalista que se aprovecha de un falso discurso antiimperialista para saquear al pueblo nicaragüense, destruir las garantías básicas de democracia y libertades políticas, mientras que entrega el país a las grandes trasnacionales de Estados Unidos, Rusia y cualquier país que promueva negocios para quienes están en el poder.

Una nueva revolución para derrumbar la dictadura, liberar a los presos y conquistar libertades democráticas

Si algo nos enseñó la revolución nicaragüense de 1979 es que si el pueblo se levanta no hay tirano que soporte en el poder, y es por eso que el pueblo de Nicaragua debe retomar el camino de la lucha revolucionaria para obtener de nuevo la libertad.

No hay duda de que el proceso de lucha del 2018 fue derrotado, pero las lecciones deben servir para comprender que, aunque la tarea es difícil y el enemigo poderoso, no hay otro camino que seguir luchando para quitar al dictador y a su corte de grandes ricos que lo sostienen en el poder.

Tal y como lo discutimos durante la insurrección de hace 4 años, los trabajadores y la juventud en nicaragua deben buscar la forma de construir una nueva organización revolucionaria, que tenga un programa político que plantee las tareas para derrumbar la dictadura y los poderosos, y para construir un nuevo estado al servicio de los trabajadores y campesinos, quienes militamos en el Partido de los Trabajadores nos ponemos al servicio de colaborar en esa tarea desde la Liga Internacional de los Trabajadores Cuarta Internacional.

Presos políticos en la Dictadura de Somoza

Hace más de 50 años fueron inauguradas las jornadas de solidaridad con los detenidos por la dictadura somocista, con sistemáticas campañas de Navidad sin presos políticos, huelgas de hambre por madres de presos y denuncias de las condiciones inhumanas del cautiverio.

En julio de 1969, la opinión pública fue conmocionada por las denuncias de Doris Tijerino, torturada y violada por oficiales de la Guardia Nacional. Otras mujeres que habían estado capturadas, entre ellas Lesbia Carrasquilla y Gladys Báez, denunciaron haber sido abusadas sexualmente en las oficinas de la Seguridad. Esas denuncias fueron acompañadas por grandes movilizaciones en la capital.

En los años 70s, se dieron innumerables movimientos de lucha contra las detenciones de militantes del FSLN perseguidos por la dictadura, acompañamiento en juicios y una campaña internacional de denuncia de violación de derechos humanos.

Hoy el gobierno de Daniel Ortega repite la misma historia.

¿Es posible un diálogo con la dictadura?

Desgraciadamente hoy las familias de las y los presos políticos buscan la forma de que por medio de los organizamos internacionales de derechos humanos, la Iglesia Católica o las ONGs se puedan abrir caminos de diálogo con la dictadura para lograr la libertad de esas personas, pero lo cierto es que Daniel Ortega no tiene interés alguno en llegar a acuerdos, y más bien profundiza la represión y el terror contra quienes se levantaron contra sus intereses