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La ruta que debemos seguir los trabajadores para enfrentar los planes del gobierno

Como hemos explicado anteriormente, nada prometedor le espera a la clase trabajadora con este nuevo gobierno. Rodrigo Chaves fue trabajador del Banco Mundial, se conoce al dedillo las recetas de los organismos internacionales y ha dicho que pretende implementar con mucha más fuerza los acuerdos del FMI que a su juicio se quedaron cortos.

Esto significa que podemos esperar una sumisión aún mayor del gobierno al FMI, a sus “recomendaciones”, es decir una mayor sumisión a los designios del imperialismo, lo que podemos traducir en mayores ataques al pueblo y a la clase trabajadora para que seamos nosotros los que paguemos la crisis fiscal.

La invasión de Rusia a Ucrania, y la especulación con la que funciona la economía capitalista ha llevado a que se disparen los precios de los combustibles y con esto se dé un aumento generalizado de precios. Para febrero del 2022 el índice de precios al consumidor registró un aumento con respecto a febrero del año anterior de 4.9%, el cuál es el más alto desde el 2013. Para el momento en que escribimos este artículo no contamos con los datos de marzo del 2022, pero seguramente mostrará una tendencia al alza.

Es decir, con este gobierno nos vamos a encontrar en una situación de fuertes ataque a la clase trabajadora, en medio un aumento galopante del costo de la vida, y niveles de desempleo que aún se mantienen muy altos con un nivel superior al 13% para el conjunto de la población, y superiores al 17% para las mujeres. Desde el Partido de los Trabajadores queremos plantear algunas propuestas de nuestro programa que creemos deben ser la hoja de ruta a seguir por el pueblo y la clase trabajadora para enfrentar esta situación.

Ante el aumento del Costo de la Vida

1.  Evitar el aumento de los precios

Regularización y control de los precios de los alimentos, de manera que el producto de las cosechas no se vea afectado por el interés de lucro de los intermediarios.

Control de precios. Todos los precios de la canasta básica deben ser fijados por el estado, bajo control de los trabajadores, para garantizar que estos se fijen según las necesidades del pueblo trabajador.

Fin del modelo de prestación privada de servicios de transporte público, mediante la creación de un sistema centralizado estatal del servicio de transporte, fiscalizado por los trabajadores del transporte y los usuarios mediante asambleas populares.

Congelamiento inmediato de las tarifas del transporte y eliminación de la política de fijación de precios de la ARESEP que fue construida para favorecer a los grandes consorcios privados del transporte.

Eliminación de la concesión de obra pública, para eliminar la corrupción en la construcción de carreteras y así reducir el impuesto sobre los combustibles que se destina a este rubro.

2. Aumentar los salarios e ingresos de la clase trabajadora y el pueblo

Aumento de emergencia del 13,8% para todas las personas trabajadoras, que permita solventar la caída del ingreso por salario que se tuvo durante el 2020. Eso permitiría que el valor adquisitivo de nuestro salario recupere algo del terreno que ha perdido en el último año.

Nuevo salario mínimo vital para trabajadores y pensionados basado en una canasta básica discutida por las personas trabajadoras y comunidades, que parta de las verdaderas condiciones que enfrentamos.

Actualizar la pensión mínima para equipararse al salario mínimo actualizado al costo de la canasta básica real.

3. Garantizar trabajo para todos y todas

Necesitamos una nueva jornada laboral de 40 horas semanales sin reducción de salario que permita la creación de nuevos empleos. Para las labores insalubres proponemos que dicha jornada se reduzca a un máximo de 36 horas semanales. Con esta medida se aumentarían la cantidad de empleos actuales en un 20%.

Urge Prohibir la libertad de despido que tienen los patronos, para que así no puedan despedirnos solo porque nos hacemos más viejos, o por cualquier motivo que les de la gana.

Ruta a seguir

Ningún gobierno va a garantizar todas estas cosas que necesita la clase trabajadora, ya que la mayoría de los partidos son financiados por grandes empresarios, y por tanto llegan a gobernar para estos.

La única forma en que el pueblo va a conseguir sus reivindicaciones será luchando, como siempre ha sido. Sin embargo, no podemos hacerlo de una manera desorganizada, es necesario que saquemos las lecciones del último período para preparar la lucha que derrote los planes del gobierno de descargar la crisis sobre el pueblo y consiga conquistar las reivindicaciones que necesitamos.

Desde la década de los 90, el principal actor de la lucha social en Costa Rica ha sido el sector público. Probablemente el punto más alto fue la lucha contra el TLC, donde los sindicatos del sector público se pusieron al frente y lideraron la lucha de amplios sectores del pueblo de Costa Rica contra un tratado que sabíamos significaría una mayor sumisión del país al imperialismo y un desfinanciamiento del fisco del Estado.

Lamentablemente estos sindicatos, por miedo a que la lucha llegar a niveles como los del combo del ICE, en lugar de proponer una salida de lucha y enfrentamiento contra el gobierno, prefirieron pactar una salida mediante el referéndum, que significó sacar la batalla de las calles a las urnas, lo cual es el terreno de los grandes empresarios que tuvieron vía libre por parte del TSE para gastar miles de millones de colones en una campaña completamente desigual.

A partir de la derrota de la lucha del TLC, la lucha social tuvo un declive y el sector público fue duramente derrotado en la huelga del combo fiscal del 2018. Esta derrota aparte de llevar a la aprobación del combo fiscal, abrió las puertas para las duras contra reformas al código de trabajo que prácticamente eliminaron la huelga en el sector público, con lo cual se cerró el período de lucha abierto en los 90s con el sector público como vanguardia de las luchas.

Si bien en el 2020 se dio una fuerte lucha por parte de varios sectores del país principalmente en los sectores rurales contra el acuerdo del FMI, este movimiento careció de apoyo contundente en el valle central y ante las amenazas de persecución a sus dirigentes estos desmovilizaron la lucha y no se logró revertir la derrota impuesta en el 2018.

Se ha abierto un período de retroceso en la lucha de clases, de las principales lecciones que debemos sacar de las últimas décadas es que por más fuerte que sean los sindicatos del sector público, estos representan una minoría de la clase trabajadora. De igual manera por más combativas que sean las luchas de otros sectores como los bloqueos del 2020, si no se logra sumar a la clase trabajadora del sector privado de manera organizada, será muy difícil derrotar los planes del gobierno.

Luchar contra la dictadura en el sector privado

Desde el PT, desde hace una década venimos reivindicando la necesidad de luchar contra lo que llamamos de “dictadura en el sector privado”. Con esto nos referimos a la falta de derechos que tienen las y los trabajadores del sector privado para organizarse. Para nadie es un secreto que la libertad sindical prácticamente no existe en el sector privado, los intentos de crear sindicatos son duramente reprimidos, los dirigentes comprados o despedidos, al igual a quienes se deciden a apoyar estos movimientos.

Los trabajadores del sector privado son fundamentales para poder enfrentar los planes de los gobiernos y de los grandes empresarios. La historia reciente demuestra que, sin su incorporación a las filas de las luchas de manera organizada, en sindicatos, será muy difícil salir victoriosos. La clase trabajadora del sector privado por un lado son la mayoría de los trabajadores, por lo que en su cantidad son una fuerza enorme. Por otro lado, el sector industrial, que crea todos los productos en las fábricas son quienes crean la riqueza del país, cuando estos sectores paran, generan una pérdida económica muchas veces irrecuperable para los patronos, por lo que sus huelgas son muy fuertes. Es por esto que los heroicos esfuerzos de los pocos y pequeños sindicatos que existen actualmente los apoyamos con todas nuestras fuerzas.

Si logramos organizar a los trabajadores del sector privado, principalmente del sector industrial como las fábricas y las construcciones, y estos se ponen al frente de una lucha general como caudillos de otros sectores como los trabajadores del sector público y los pequeños productores y pequeños empresarios, el pueblo será imparable, y podremos conquistar todo lo que necesitamos.