COVID-19 Movimiento Mujeres Nacionales

Las mayores (des)empleadas en la pandemia

El Covid-19 ha expuesto de manera brutal las desigualdades que aun antes de la emergencia inclinaban la balanza en contra de las mujeres. Así se evidencia con los datos de la más reciente Encuesta Continua de Empleo, que señalan que durante el I trimestre del 2021 la tasa de desempleo para las mujeres es de un 26,1%, frente a un 13,7% para los hombres.

Del total de la población desempleada, 259.000 son mujeres y 199.000 son hombres, mientras que en términos de subempleo, es decir, las personas ocupadas que trabajan menos de 40 horas por semana y desean trabajar más horas, el porcentaje es de un 20% para las mujeres, frente a un 14,3% para los hombres.

Los impactos más severos en el empleo siguen teniendo sesgo femenino, y con la pandemia, los sectores de servicios en los que suelen desempeñarse muchas mujeres han sido de los más golpeados.

¿Qué hacer ante el desempleo de las mujeres en un contexto de pandemia?

Sea cual sea el contexto de país que estemos enfrentando, toda la población debe tener derecho a contar con ingresos económicos que le permitan tener una vida digna. Pero aún más, estamos enfrentando una problemática sanitaria, social y económica de proporciones mundiales, y por ello se hace aún más urgente proponer plan de emergencia para enfrentarlo. (Ver en este periódico La economía o la vida: la falsa elección del sistema capitalista).

Por eso ante la necesidad de resguardar la vida de las personas es urgente la suspensión del pago de la deuda externa para que se garantice cuarentena con ingresos dignos para toda la población, incluidas las personas que actualmente están desempleadas.

Junto a esto, debe implementarse con carácter de urgencia un plan de creación de empleo, que pasa por la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales sin reducción del salario para que se reparta todo el trabajo existente. Esto permitiría que esas horas se redistribuyan y se transformen en nuevos empleos, brindando además mayores posibilidades a las personas trabajadoras para permanecer en sus hogares y hacer un reparto equitativo de las tareas domésticas y de cuido.

También es urgente un decreto de emergencia para la prohibición de la suspensión de contratos y despidos.  Los patronos, apoyados por el gobierno, utilizaron la pandemia como excusa para aplicar despidos a su antojo, argumentando que su producción había bajado, sin embargo, nadie revisa cuánto están ganando realmente, por lo que dejaron a las personas trabajadoras en la miseria por el mero deseo de mantener sus ganancias.

Pero además, es necesario combatir las causas que afectan la participación de las mujeres en el mercado laboral, y para ello debe crearse guarderías y centros de cuido públicos y gratuitos en los barrios, financiados a través de los impuestos a las zonas francas, de manera que se socialicen las labores de cuido y no sean un impedimento para que las mujeres puedan salir a trabajar.