Laboral Nacionales

Ley 4 x 3: un ataque a la jornada de 8 horas

En 2020 el gobierno de Carlos Alvarado, con el pretexto de la crisis económica, revivió un viejo proyecto de las cámaras empresariales que se tramita bajo el expediente 21182 conocido como “Ley 4-3” que hoy los diputados de este gobierno quieren aprobar.

Esta ley le daría la última estocada mortal a la jornada laboral de 8 horas. Significa perder un derecho laboral que fue una conquista histórica de la clase trabajadora en el mundo y en Costa Rica. La jornada de 8 horas no fue entregada de gratis a la clase trabajadora, fue una conquista que se obtuvo con sangre derramada a nivel mundial en huelgas.

Las 8 horas de trabajo se basan en una repartición del día que consiste en 8 horas para trabajar, 8 horas para dormir y 8 horas libres para otras actividades como estudiar, pasar con la familia, amigos, o hacer cualquier cosa que el trabajador y trabajadora quieran porque tenemos derecho a una vida aparte de trabajar.

El aumento en la jornada de 8 horas a 12 horas significa que le estamos quitando tiempo a nuestra vida para dárselo al capital, para producir las ganancias de los grandes empresarios. Es por esto que urge unificar la lucha de todo el pueblo trabajador en un primer momento para defender la jornada de 8 horas, pero esa lucha debe continuar por reducir la jornada semanal a 40 horas a la semana e incluso de 6 horas al día. Esto no solo lo necesitamos la clase trabajadora para dedicar el tiempo a nuestras necesidades personales, sino que además nos permitiría generar nuevos puestos de trabajo para combatir el desempleo.

La mujer lleva la peor parte

Este sistema capitalista recarga a través del machismo el trabajo de reproducir la fuerza de trabajo a las mujeres. Por eso el trabajo de las mujeres empieza desde muy temprano en la mañana y termina tarde en la noche, es lo que llamamos la doble jornada laboral no pagada. A las mujeres se les recarga la alimentación, la limpieza de la casa, de la ropa, el cuido de los menores y de las personas adultas mayores. Es por esto que con esta jornada de 12 horas las mujeres trabajadoras serían las que lleven la peor parte, porque si le sumamos el tiempo de traslado al trabajo más el trabajo doméstico, realmente estamos hablando de jornadas de hasta 20 horas restando apenas 4 horas para dormir.

Las verdaderas jornadas hoy

La conquista de las 8 horas de trabajo ha venido siendo duramente atacada desde la década de los 70. Hoy en muchos lugares la jornada de 8 horas es una ficción o algo que quedó en la historia. En el sector de trabajadores de la construcción es normal ver jornadas de 12 horas o hasta más y muchas veces sin el pago de horas extra, principalmente cuando los patronos se abusan de los trabajadores migrantes.

Pero esto no ocurre solo en el sector construcción o en las piñeras. La propia fábrica de la Panasonic ubicada en San Antonio de Belén Heredia, tiene ya varios años de tener a sus trabajadores en jornadas permanentes de 12 horas 6 o hasta 7 días a la semana. Esta es una práctica completamente abusiva e ilegal hoy, pero con la el proyecto de ley sería algo legal.

A estas jornadas de 12 horas hay que sumarles el tiempo que se gasta en llegar al trabajo. Una encuesta de la Contraloría General de la República del 2015 indicó que 24% duraba más de 2 horas en llegar al trabajo. Es decir, para una cuarta parte de las y los trabajadores del país, una jornada de 12 horas realmente significaría 16 horas destinadas a trabajar.

La Jornada de 8 horas en Costa Rica

La jornada de 8 horas en Costa Rica se obtuvo luego de un largo y fuerte proceso de lucha. En 1918 los trabajadores de la madera hicieron una huelga de 6 días, reivindicando la jornada de 8 horas. Esta huelga había sido precedida por otra serie de estallidos huelguísticos, sin embargo, la huelga no consiguió su objetivo. En diciembre de 1920 el gobierno se ve obligado a reconocer la jornada de 8 horas, luego de un año de intensa lucha obrera que inició en febrero con los trabajadores de la madera principalmente del sector público, pero que se propagó a los trabajadores del sector privado de todos los gremios. Una marejada de huelgas durante el año conquistó la jornada de 8 horas y aumentos salariales de entre 25% y 40%.