Editorial Nacionales

Lo que le espera a la clase trabajadora con el nuevo gobierno

Este 3 de abril Rodrigo Chaves fue electo en segunda ronda, a pesar de que hasta hace un par de años era un total desconocido a nivel nacional y de los serios cuestionamientos por acoso sexual.

Aunque Chaves se presenta como el cambio y el representante del “partido más pobre”, llegó respaldado por grandes financistas como Jack Loeb Casanova del grupo financiero Prival –fundador del cuestionado Fideicomiso de Chaves-, Calixto Chaves, un gran empresario ligado en el pasado a negocios como el de Pipasa y a escándalos como el del Banco Anglo o Bernal Jiménez Chavarría, un gran empresario importador de arroz y que fue miembro de la Junta Directiva del BCCR.

Que un desconocido y acusado por acoso sexual logre imponerse en una elección no debería ser motivo de sorpresa. Nuestra democracia es en realidad la democracia de los ricos, donde los millones pueden inflar a un candidato. Por supuesto no es ese el único elemento que explica su triunfo, pero sin esas reglas antidemocráticas y sin esa danza de millones sería imposible su elección.

Gobernar con los mismos de siempre

En su campaña decía que el PLN era un “club de amigos y parientes”, hablaba de la “prensa canalla”, de la “argolla” y de la “corrupción”. Pero el mismo día de su elección les extiende la mano a todos los poderes fácticos, a la gran prensa, a los mega ricos, a los partidos tradicionales con los que sin ninguna duda gobernara o intentará convencerles para que le dejen gobernar.

Su elección es un cambio para que nada cambie, los ricos seguirán amasando fortunas mientras la clase trabajadora tendrá que soportar todo el peso de la crisis. Chaves logró canalizar una gran parte del descontento acumulado por años frente a partidos tradicionales como el PLN y ante el repudio generalizado al PAC. Su discurso se presentó como lo nuevo, como una ruptura con el pasado. Pero su acomodo fue muy rápido, tan rápido como el propio discurso de la victoria o la primera semana posterior a su elección cuando se fundió en un abrazo con José María Figueres.

Organizar a la resistencia frente a cuatro años de duros ataques

Chaves seguirá aplicando las mismas viejas recetas contra la clase trabajadora (recortes presupuestarios, contra reforma laboral, impuestos a los pobres, políticas para favorecer a los grandes ricos, etc.). Pasada la pose electoral se vienen las verdaderas acciones como la continuación de los acuerdos con el FMI; la resistencia empieza por denunciar desde ya la farsa de Chaves y por no alentar ninguna confianza en un cambio que no vendrá.

El gobierno de Carlos Alvarado y el Presidente Chaves hablan de una transición ordenada, entiéndase una que mantengan todos los ataques del actual gobierno PAC.

Algunas burocracias sindicales intentan hacernos creer que se pueden plantear al nuevo gobierno algunos cambios en temas como la Ley de Empleo Público. La mayoría de la Junta Directiva de la APSE por ejemplo acordó hacer gestiones para una audiencia con Chaves, Albino Vargas también hizo lo suyo con una carta abierta, otros incluso fueron más allá como Lenin Hernández del SINAE-Rerum Novarum, quien se sumó a la campaña de Chaves.

Un gobierno deslegitimado que apostará por la represión

La elección de Chaves ya evidenció el gran descontento social que existe, un abstencionismo histórico, la más baja votación de un candidato electo en segunda ronda, el doble de votos nulos y blancos en relación a la pasada elección y la cifra más alta en una segunda ronda, son parte de estos elementos de crisis en el sistema electoral. Un candidato repudiado por un gran sector de la población y especialmente por el movimiento de mujeres por sus prácticas de acoso y sus actitudes machistas en general, que no fue la apuesta segura de la burguesía como carta de control, es sin duda un gobierno muy inestable.

La fragilidad de su gobierno va a ser atendida con medidas represivas ante cualquier expresión de lucha. Por eso en la misma semana de su elección Chaves buscó refugio en los aparatos de seguridad del Estado como la DIS; ya se manejan como nombres de su posible gabinete a exministros como Juan Diego Castro o Rogelio “Rambo” Ramos, ambos con un pasado altamente represivo.

Desde el PT tenemos claro que se vienen cuatro años de lucha intensa, de lucha intensa como luchan los pueblos centroamericanos contra las dictaduras y los gobiernos vendidos. En esa lucha nos jugamos mucho y es en ese terreno en el que podemos vencer.