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Nayib Bukele: Nuevas Ideas, viejo autoritarismo

No es raro que en la calle alguien nos diga: “este gobierno no sirve, deberíamos hacer como El Salvador con su presidente joven”. Hay razones para estar enojados con el gobierno de Costa Rica pero: ¿Es justificada la ilusión con Bukele?

¿Quién es Nayib Bukele?

Bukele es hijo de un importante empresario salvadoreño de origen palestino: Armando Bukele dueño de un canal de televisión, empresas de telas, farmacias y publicidad. La familia Bukele es una familia de origen palestino, igual que la familia de Schafik Hándal el líder histórico del FMLN, de allí la relación política de los Bukele con el FMLN.

El ascenso de Bukele

Bukele tiene la historia de un aventurero privilegiado, no termino la universidad, pero siempre tuvo de “colchón” las empresas del papá, se hizo un nombre como empresario de discotecas y publicista y por allí estableció una relación de negocios con el FMLN, pues dirigió varias de sus campañas políticas. Luego cuando vio la oportunidad se presentó como alcalde de Nueva Cuscatlán.

Tanto en la Alcaldía de Nueva Cuscatlán, como con en la Alcaldía de San Salvador que ganaría en 2014, impuso su estilo de gobierno, presentándose como algo “diferente”, lejos de los símbolos de la “izquierda”, pero los nuevos símbolos eran todos sobre él mismo. Ya en el gobierno se rodeó de leales que veían beneficio en sus proyectos, aunque presenta sus gestiones en las dos alcaldías como exitosas, la verdad es que ambas quedaron quebradas y endeudadas. La deuda pública impulsaba proyectos personales y también soldaba lealtades políticas con negocios vinculados al Estado.

La presidencia de Bukele

Bukele sube al poder después de ser expulsado del FMLN, se inventa un movimiento alrededor de su persona y su clan familiar y le llama “Nuevas Ideas”, con una retórica de presentar al FMLN y a ARENA como “élites asesinas” que “pactaron sobre las víctimas” lee perfectamente el hastío del pueblo salvadoreño con la democracia de ricos y con sus agentes. Particular responsabilidad del FMLN que en dos gobiernos no cambio nada del modelo neoliberal.  Este ascenso le permite controlar el ejecutivo y el legislativo y por esta vía el judicial, constituyendo así un nuevo régimen autoritario.

Parte del éxito de Bukele fue presentar que su actividad había reducido la delincuencia y los asesinatos de las maras (las pandillas) recientes revelaciones del diario El Faro muestran que este “éxito en la Seguridad” fue un acuerdo con la MS-13 (la principal pandilla) a cambió de concesiones materiales y penitenciarias.

El 27 de Marzo se rompe la tregua y la MS 13 asesina a 62 personas, en el fin de semana más violento desde el fin de la guerra, a partir de allí Bukele aumenta y perfecciona su régimen autoritario declarando el Estado de Excepción (pronto a cumplir dos meses) y modifica el código penal para aumentar las penas hasta 45 años a quienes participen de las pandillas, bajando la edad punible hasta los doce años, así mismo penaliza la divulgación de información que el régimen considere  favorables a “los terroristas”.

El Salvador es uno de los países con mayor población encarcelada, en este momento se calcula que 1,7% de la población está detenida, hay 70 000 presos en El Salvador, 37 000 anteriores al Estado de Excepción, 33 000 en estos dos meses. Todas las denuncias coinciden en la existencia de “cuotas” que el ejército y la policía tiene que cumplir lo que produce que miles de jóvenes están siendo arrestados sin motivo alguno y encarcelados con prisión preventiva. Al rededor de los penales decenas de miles de mujeres y niños empobrecidos preguntan por la suerte de sus familiares a los cuales el Estado no puede garantizarles nada. El hacinamiento carcelario fue respondido con un anuncio de una nueva cárcel para 20 000 personas.

Familiares de detenidos en el Estado de Excepción esperan a las afueras de Mariona

Los sectores populares centroamericanos no podemos ser indiferentes a esta nueva manifestación de autoritarismo, cuyo origen es el saqueo de nuestros pueblos, la “mano dura” solo aparece cuando se quiere usar la excusa de la inseguridad para enfrentar a los opositores políticos. La restricción de las libertades democráticas que impuso el Estado de Excepción: restricciones a la movilidad, a la prensa, a la libertad de reunión no traen ningún beneficio a los sectores populares, más bien dificultan su libre organización, pero también facilitan la corrupción y los negocios del clan Bukele.

Así que no, no hay nada bueno en “el presidente joven” de El Salvador.