Editorial

Necesitamos un plan de los trabajadores para enfrentar el aumento en el costo de la vida

El aumento en el costo de la vida es el principal problema de la clase trabajadora desde hace ya bastante tiempo. El primer semestre del año nos dejó una inflación del 11,48% interanual, la más alta en el país desde el año 2009. Según la última encuesta del CIEP-UCR representa la principal preocupación de las personas trabajadoras, por encima del desempleo, la corrupción y la inseguridad.

Más allá de los números y las estadísticas, la realidad en la calle es insostenible; el alto costo de la vida hace que miles de personas no puedan cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte o acceso a agua potable. Si hace un año, más de un millón de ticos vivían con menos de 2 mil colones al mes, ahora la situación es todavía más complicada.

El costo de la vida repercute en el incremento de la pobreza; además, los salarios ya no alcanzan. Por eso denunciamos el insuficiente aumento salarial que impusieron los grandes empresarios en la mesa de negociación el pasado mes de julio.

Los primeros 100 días del gobierno Chaves estuvieron marcados por este tema. En campaña dijo que impulsaría como aspecto prioritario frenar la inflación; sin embargo, en cuanto asumió, se limitó a decir que “es una situación internacional, a la que poco se le puede hacer”. De manera concreta, solo impulsó una insignificante rebaja en el precio de los combustibles que no resolvió absolutamente nada.

Las primeras señales que hemos visto hasta ahora nos indican que continúa por el camino de los gobiernos anteriores: opta por no tocar los intereses de los grandes empresarios; por eso no pondrá en cintura a los sectores que lucran con la producción de alimentos, no ejercerá ninguna política de control de precios y ya mostró que mantendrá los salarios congelados.

Ante esta complicada situación, resulta más que necesaria la construcción de un plan de la clase trabajadora para enfrentar el alto costo de la vida. Se debe discutir, entre otras medidas, una política de control de precios de los alimentos y un aumento salarial de emergencia del 13%.

Las medidas que necesitamos no van a venir de Rodrigo Chaves, quien desde estos primeros 100 días mostró estar al servicio de defender los intereses de los grandes empresarios. Una solución de fondo solamente vendrá de la mano de los sectores populares y sus organizaciones, desde las comunidades y los centros de trabajo para enfrentar a los explotadores con un programa propio.