Movimiento Mujeres

Ni un paso atrás ni un derecho menos

Chaves llegó al gobierno dando claras señales de que su mandato estaría cargado de ataques a los derechos de las mujeres y los sectores más oprimidos.

Semanas antes de la segunda ronda electoral, se reunió con sectores cristianos comprometiéndose a eliminar la “ideología de género” de la educación, no apoyar proyectos sobre el aborto y la eutanasia y revisar los decretos sobre la fertilización in vitro y la norma técnica del aborto terapéutico. Se aseguró de cargar de simbolismo su llegada a la presidencia, al llegar al Congreso con una biblia absurdamente grande bajo el brazo, como señal de que este sería un gobierno que se alejaría aun vez más de la posibilidad de un Estado laico.

Por eso, aunque repulsivas, las primeras medidas tomadas del gobierno relacionadas con los derechos de las mujeres no han sido una sorpresa.

Durante este primer mes de mandato, el nuevo gobierno anunció la revisión de la norma técnica para la interrupción terapéutica del embarazo, anunciándolo en conferencia de prensa con representantes de la Conferencia Episcopal.

El gobierno incorporó el proyecto de Ley 21.182 a las sesiones de la Asamblea Legislativa, con lo que pretende reformar el Código de Trabajo para extender las jornadas laborales de 8 a 12 horas, que afectaría especialmente a las mujeres, ya que, entre otras cosas, no se consideran las necesidades de las mujeres madres y en periodo de lactancia, atenta contra las posibilidades de cuido y limitaría la incorporación de las mujeres al mercado laboral.

Todo esto se suma a la ya precaria situación que vivimos las mujeres en el país, siendo las más afectadas por la pobreza, el desempleo y las situaciones de violencia que no acaban, con reiteradas agresiones físicas y sexuales como lo han sido las violaciones grupales en las zonas costeras.

Rodear de apoyo y defender con fuerza nuestros derechos

El movimiento de mujeres ha reiterado que mantendrá la resistencia ante los ataques del nuevo gobierno. Han sido muchas las organizaciones y activistas que han puesto sus esfuerzos en conquistar los derechos que hoy están siendo amenazados y sin duda, los defenderán con la misma fuerza con la que salieron el pasado 8 de marzo.

Pero en este camino, es importante que los sectores de mujeres encuentren apoyo también en las organizaciones sindicales, sociales y populares, porque la lucha por una sociedad más igualitaria, más libre y con más derechos, es una tarea de toda la clase trabajadora. De la unidad de las luchas y de la fuerza para combatir los ataques, dependerá el éxito de nuestra resistencia.