Ambiental Sindical

Piñeras impiden inspecciones ante denuncias por contaminación ambiental

Las compañías piñeras llevan a cabo acciones que afectan el medio ambiente y no permiten ningún control por parte de las instituciones públicas. Hace poco se dio a conocer que tres de estas impidieron el paso a funcionarios públicos para medir los niveles de contaminación.

Se trata de Agrícola Industrial La Lydia, ubicada en Veracruz de Pital. Denuncias de vecinos y grupos organizados afirman la existencia de un serio caso de contaminación en la naciente que abastece a 3.500 personas de la comunidad.

Agroindustrial Piñas del Bosque, propiedad de Dole con fincas en Cutris y Aguas Zarcas también impidieron el ingreso de funcionarios del Ministerio de Salud quienes intentaron realizar inspecciones. Por último, se localiza la finca Fruitpoint en Venecia, que asumió estas mismas prácticas.

Por otro lado, productores de miel de la región lanzaron una alerta sanitaria luego de que la aplicación de químicos cerca de sus granjas causara la muerte de miles de abejas; tal situación podría llevar a una emergencia ecológica, al afectar otros ecosistemas.

Complacencia de altos jerarcas de instituciones

Las denuncias de impedimentos de ingreso las realizó la ministra de Salud Joselyn Chacón ante la Asamblea Legislativa, quien alegó la dificultad que existe para realizar estos controles. Si bien estamos totalmente en contra de lo que sucede en las piñeras, creemos que existe en el fondo una complicidad de los altos jerarcas de diferentes instituciones.

“Como el mandato desde los diferentes gobiernos es mantener los privilegios fiscales y las condiciones de operación de estas grandes empresas, es normal que se consideren intocables. Eso no lo podemos permitir” expresó Obeth Morales, trabajador piñero y dirigente sindical de SINATRAA.

Esto mismo sucede con el rol que cumple el Ministerio de Trabajo en materia de inspección laboral. No solo se trata de que las empresas imponen toda una serie de trabas para que los trabajadores de dicha cartera cumplan con su trabajo, sino que la línea desde el ejecutivo es no entrar en conflicto con las empresas; es decir, dejarlas hacer lo que quieran.

Al lado del desastre ambiental que implica el cultivo de piña tanto para los trabajadores como para las comunidades, para nosotros esto es parte de un modelo económico de enclave que beneficia a unas pocas transnacionales. Estas se aprovechan de los regímenes especiales como los de zonas francas para no pagar los impuestos ni las cargas sociales que deberían.

También realizamos constantes denuncias sobre las condiciones de superexplotación y en ocasiones de semiesclavitud que imperan en estas plantaciones. Jornadas de 12 o 14 horas, salarios por debajo del mínimo legal o falta de equipamiento son parte de las situaciones que viven miles de trabajadores y trabajadoras, prácticamente sin derecho a organizarse por la dictadura patronal que persigue cualquier intento de constituir sindicatos.