Editorial

Rodrigo Chaves empuja a la clase trabajadora a crisis por costo de vida

El 2022 cerrará con un alto costo de la vida, como ha sido la constante durante todo el año. La inflación interanual llegó a un 11%, cifra que no se veía hace una década. Esto trajo un golpe al bolsillo de la clase trabajadora: aumentaron los precios de los combustibles y con ello el transporte público. También subieron de precio los productos de la canasta básica; mientras todo esto sucede, los salarios siguen cayendo.

Con esto quien más sufre es el pueblo trabajador que vive con el salario congelado desde hace años y ve cómo ahora ya no le alcanza para llegar a fin de mes. En el sector privado, los aumentos salariales son insuficientes y no compensan para nada el aumento del costo de la vida.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el presidente Chaves se lava las manos diciendo que no es su culpa, pero días previos a la segunda ronda electoral veíamos carteles que decían “en 6 días baja el costo de la vida” ¿Qué ha hecho ante esta situación? Garantizar las ganancias de los grandes empresarios mientras hunde a la clase trabajadora en la miseria.

En lugar de decretar una política de control de precios de la canasta básica, sigue beneficiando a los grandes empresarios importadores de alimentos. Además, vemos más recortes, ya que el Ejecutivo presentó un presupuesto nacional para el año 2023 con un ataque brutal de 31 mil millones de colones menos a la Caja Costarricense del Seguro Social, 1700 millones a los CEN CINAI, entre otros.

Por otro lado, los sectores populares comienzan a manifestar su oposición a las políticas del gobierno de los ricos. La movilización de la Alianza Campesina del Norte, de los trabajadores de la CCSS o contra la corrupción en el manejo de los fondos de pensiones, son muestras de esas luchas que, si bien son importantes, se deben fortalecer.

En esta dispersión tienen responsabilidad las actuales dirigencias del movimiento sindical que luego de la derrota del combo fiscal del 2018 y la ley antihuelgas renunciaron a todo intento de movilización y lucha a fondo contra los ataques de los gobiernos.

Para hacer que estas manifestaciones que empiezan a darse cobren más fuerza, necesitamos una política de unificación de las luchas desde las bases de toda la clase trabajadora y sus organizaciones, con independencia del gobierno y los patronos.

El Partido de los Trabajadores considera fundamental la necesidad de construir un programa que enfrente el aumento en el costo de la vida que tome las consignas de aumento salarial de emergencia que compense la inflación, congelamiento de precios de la canasta básica y expropiación de las grandes empresas agroalimentarias.