Editorial

Rodrigo Chaves: la falsa pose populista y del diálogo

En los primeros meses del gobierno de Rodrigo Chaves se han construido varios relatos por parte de sus defensores y de algunos de sus detractores que nos parecen falsos e interesados. De un lado el gobierno que viene de una victoria por la mínima en la segunda ronda, se quiere presentar como un verdadero cambio, y del otro un sector del falso progresismo que salió duramente golpeado de las elecciones nacionales y que pretende presentarse como los defensores de la democracia y el progreso frente al autoritarismo de Chaves.

Cambiar las formas para que en el fondo nada cambie

El gobierno se presenta como una alternativa de consenso y diálogo con todos los sectores, a pesar de que su agenda responde a intereses de grandes empresarios como ya lo detallamos en la edición de Socialismo Hoy de junio. Un gobierno que “escucha a todos” y vela por el “mejor” interés nacional es la forma en que quiere presentarse, nada más falso.

En estos primeros meses el gobierno ha impulsado espacios de concertación, llamando a las dirigencias magisteriales por los problemas de pago, a varios sectores sindicales y políticos a una mesa sobre la ley 4×3 o jornada ampliada de 12 horas diarias. En todos esos espacios el común denominador es que no hay mucho que concertar, más que una aprobación de la agenda que el gobierno lleva adelante.

Otras medidas para intentar ganar apoyo popular fueron claramente el asueto de una hora por el partido de repechaje de la selección nacional o la eliminación de las pruebas FARO. La primera una forma de congraciarse con una alta simpatía futbolística que existe en el país y las segunda una forma de apagar un fuego cuya llama podría tomar fuerza con facilidad, tal cual ocurrió en el pasado con la salida del entonces Ministro de Educación Edgar Mora.

Pese a eliminación de FARO en lo sustancial su política educativa sigue la línea de los recortes al presupuesto y la precarización de las condiciones de estudio y trabajo, y no tenemos duda de que los mecanismos de evaluación estandarizados y a la medida de los organismos internacionales se mantendrán con otros nombres en este mismo gobierno. Desde el 2020 con la pandemia la inversión en educación viene cayendo, con severos recortes que afectan aspectos tan medulares como los comedores, el transporte estudiantil, las becas o que incluso hacen imposible que muchos colegios puedan pagar servicios básicos.

La falsa defensa de la democracia que hace el progresismo en crisis

Del otro lado el PAC e incluso el Frente Amplio intentan construir un relato entorno al autoritarismo del gobierno y la amenaza que vive la democracia, dentro del cual por supuesto ellos serían el bando que defiende las conquistas democráticas.

Un reflejo de esto son las declaraciones de la Presidenta del Frente Amplio Patricia Mora, quien salió en defensa del Poder Judicial y la falsa división de poderes ante lo que llamó “graves e irresponsables afirmaciones” del Presidente Chaves tras la visita a la Corte Suprema. Es vergonzoso que la principal dirigente de un partido que se dice de izquierda defienda la repodrida Corte y al círculo del Olimpo de sus magistrados.

Algunas expresiones de Chaves en su visita al Poder Judicial son espacios comunes en la crítica a ese poder de la República, en nuestro criterio lejos de buscar una ruptura de la democracia como afirma Patricia Mora, son parte de esa puesta en escena del nuevo Presidente para ganar popularidad y avanzar con medidas que son muy antipopulares como la subida de salario a los Ministros.

Que figuras como Chaves hayan tomado fuerza en gran medida se debe a la bancarrota de ese bando “progresista”, que llegó a atacar derechos tan básicos como el derecho de huelga. Los que ahora quieren aparecer como opción democrática en realidad son los primeros responsables de ese ascenso.

Nosotros apostamos primero por mantener una total independencia del gobierno, al igual como la que tuvimos de los anteriores del PAC que contaron con el Frente Amplio como su principal aliado. Hay que denunciar al gobierno y sus medidas por supuesto, pero no defendiendo la repodrida institucionalidad sino denunciando cada uno de los problemas que vive la clase trabajadora y que no se van a arreglar con falsos discursos de cambio.