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Salarios ya no soportan la lluvia de aumentos en costo de la vida

Uno de los temas de mayor comentario en las familias y los centros de trabajo, es el enorme aumento del precio de los combustibles como conciencia internacional de la invasión de Rusa a Ucrania en febrero; el país empezó el año pagando ¢697 por libro de gasolina regular y hoy lo paga en ¢889, lo mismo pasa con el diésel que inició el año en ¢391 y hoy cuesta ¢594 por litro, generando un aumento generalizado de todas la cadena de precios del país, pero que se le suma a otros aumentos que se venían gestando incluso desde antes como el de los pasajes de autobús.

Por otro lado, el colón ha sufrido una devaluación muy grande en los últimos meses, llegando a cerrar el mes de marzo con un costo de ¢665,67 por unidad de dólar (en la primera semana de enero valía ¢629), mientras se espera que el dólar siga al alza, afectando toda la cadena de precios de productos que se importan al país, desde alimentos hasta repuestos de vehículos.

Además, la electricidad ha sufrido durante este año aumentos muy importantes, para los clientes del ICE un 6,8 acumulado para este año, pero para le medio millón de abonados de la CNFL el incremento fue de un 21% desde enero.

En general, el país había iniciado el año con el costo de la canasta de alimentos más alta en los últimos 11 años, pero producto de la suma de factores como los descritos anteriormente, se presentaron fuertes aumentos en productos como lácteos, huevos, carnes, arroz, aceite, y un largo etcétera, que afecta directamente el bolsillo y la calidad en la alimentación de cientos de miles de personas en nuestro país.

Todo eso se enmarca en que, para estos años, el aumento sobre los salarios mínimos que dio el gobierno fue a tan solo 2.09%, que solo reconoce las pérdidas del año anterior, y toda la ola de aumentos de este año lo tendremos de resistir sin más aumentos, ya que en la actualidad se hace solo 1 aumento anual a los salarios.

Ante esta situación las y los trabajadores deben organizarse para enfrentar esta situación empezando por organizar sindicatos en todos los centros de trabajo, como herramienta para luchar por más y mejores aumentos, que reflejen realmente los aumentos en el costo de la vida y no dejarlos en manos de los empresarios, el gobierno y unos representantes sindicales entregados.

Además, en cada empresa se podría luchar por negociar convenciones colectivas que permitan negociar los aumentos directamente con el patrón, utilizando incluso los datos contables de las ganancias para hacer los cálculos.