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Sobrado renuncia al TSE dejando un legado de favores a la burguesía

Antonio Sobrado renunció a su puesto como presidente y magistrado del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), fue durante 22 años magistrado y 14 presidente del TSE.

Cuando Costa Rica Justa, inscribió a Ana Lupita Mora, la cuñada de Antonio Sobrado como vice presidenta se presentó un conflicto de intereses, la ley obligaba a Sobrado a inhibirse de participar en las elecciones pero, Sobrado decidió renunciar a todos sus puestos para evitar “la mínima sombra” de duda sobre la institución y las elecciones. La Nación S.A. caracterizó la salida de Sobrado como “un ejemplo de dignidad y civismo”.

Nuestra interpretación es muy distinta, Sobrado está actuando como un “fiel lacayo” del sistema capitalista. Así como en películas vemos que el mayordomo sabe cuidar la hacienda, más que el propio hacendado, Sobrado se ha encargado de proteger los mecanismos de la dominación burguesa, más y mejor de lo que han hecho los partidos patronales del PAC a Nueva República.

Los grandes ricos gobiernan porque pueden convencer al pueblo que “su voto decide”, que las cosas pueden cambiar votando. Mientras se destruyen y se dificultad todas las formas de organización popular: los sindicatos, las tomas de tierras se le dice todos los días a la gente que el sistema electoral “es el más puro que hay”. La renuncia de Sobrado tiene la intención de “sacrificarse” él, para mantener la confianza en la institución electoral. Cuando los trabajadores no crean en las instituciones como el TSE y solo confíen en su acción directa, otro “gallo va a cantar”.

Sobrado se estrenó como presidente del TSE, organizando el fraudulento referéndum contra el TLC, donde los empresarios y los solidaristas hicieron lo que quisieron, sin ninguna restricción. Luego continuó garantizando “la democracia de los ricos”. Sobrado siempre privilegio los grandes partidos patronales y dificultó el acceso de los partidos emergentes, como el nuestro.

Durante sus 14 años no hizo nada por modificar el corrupto mecanismo de la deuda electoral que solo beneficia a las empresas de comunicación, los bancos, las empresas encuestadoras y los partidos de los ricos. La democracia no avanzó gracias a él, más bien se vio restringida.

Finalmente viendo que el malestar con las elecciones se profundiza, el “fiel lacayo” Sobrado prefirió inmolarse él, a que se quemara “la hacienda” del amo. Por eso es que todos los grandes partidos burguesas y todos las empresas de comunicación le aplauden. Los trabajadores no tenemos nada que aplaudirle a alguien que siempre ha sido nuestro enemigo.