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Un mayor presupuesto es fundamental para el regreso a las aulas

Por: Juventud del PT

El regreso a la presencialidad en las universidades públicas es una posibilidad cada vez más latente. Desde la Juventud del Partido de los Trabajadores queremos dialogar con la comunidad estudiantil sobre una serie de exigencias que consideramos necesarias para que ese retorno sea seguro para la población estudiantil y universitaria en general, en términos tanto sanitarios como académicos y socioeconómicos.

A dos años de la pandemia, las condiciones se mantienen

Durante la pandemia, la política del gobierno ha venido oscilando al vaivén de los intereses empresariales. Aun por encima de la salud y la vida de las personas, el gobierno del PAC ha priorizado el asegurar las condiciones para que las grandes ganancias sigan creciendo, y por eso, aun ante una cuarta ola de la pandemia y con cifras récord en el número de casos de Covid-19, la situación del país se mantiene igual, sin tomar medidas para evitar el contagio o el colapso del sistema hospitalario.

Y estas condiciones se reflejan también en la Universidad. En dos años de pandemia no se ha tomado ninguna medida especial para prepararse para un regreso seguro. Aunque la universidad necesita de grandes cambios en infraestructura para garantizar condiciones como el distanciamiento, la circulación del aire o la conectividad, esto no es posible lograrlo debido a la aplicación de la regla fiscal. Tan solo por la aplicación de esta medida, la Universidad de Costa Rica no podrá ejecutar ₡27,952 millones de su presupuesto en el 2022, debido a que para este año se permite un crecimiento máximo de 1,96% en el presupuesto y en la ejecución anual, respecto del 2021.

Un eventual regreso a la presencialidad en las clases se dará, con la pandemia aún activa y en momentos en que estamos ingresando a una nueva ola, poniendo en riesgo la salud de las personas, sin poder conocer tan siquiera el grado de vacunación de la población estudiantil.

Disminución de riesgo en contagios: más cupos y profes

No se puede garantizar un regreso seguro sin una mayor apertura de clases por curso en cada una de las unidades académicas, de tal manera que por cada clase el número de estudiantes disminuya y se genere así un ambiente físico menos aglomerado y más ventilado. Para esto, es necesario también plantear la contratación de nuevas personas docentes (para no sobrecargar el trabajo en los hombros del personal docente actual) y exigir las mejores condiciones laborales para esas nuevas contrataciones, así como para las actuales.

Para las sedes y recintos regionales debe tomando en cuenta sus particularidades en las condiciones de infraestructura y de docentes disponibles para el aumento en apertura de cursos, y para ello es fundamental la construcción de nueva infraestructura para tener más aulas debe exigirse, así como con los tiempos docentes disponibles.

Encarecimiento de vida: dos años después de virtualidad

Otra realidad que debemos enfrentar el encarecimiento de la vida que ha en Costa Rica). Si bien ha habido un aumento relativo en los promedios de ingresos de los hogares del 2020 al 2021 (después de la reducción de 2019 a 2020), hay regiones socioeconómicas del país (como la región Brunca y la Huetar Norte) que siguen presentaron nuevas reducciones (ENAHO, 2021).

Esto significa que viajar de las viviendas a los centros universitarios o mudarse cerca de estos (con todos los gastos implicados) será más caro que lo que era en 2019 (el último año de presencialidad antes de la pandemia).

Pero las autoridades universitarias en vez de compensar la subida de precios y la disminución de ingresos familiares con las becas, optaron por recortarlas, asfixiando aún más a la población estudiantil becada, sobre todo a quiénes dependen únicamente de las becas. Por ello, debemos exigir también un aumento en los montos de las becas que le hagan frente a la nueva situación socioeconómica del país.

Revertir las medidas que ponen trabas a la educación

Desde varios años atrás, el presupuesto universitario (FEES) se viene recortando sistemáticamente por el Gobierno de la República y la Asamblea Legislativa. Ante esto, las rectorías y los partidos estudiantiles dominantes (del PAC, FA y PLN) han sido cómplices al no denunciar con vehemencia y presión en las calles esos recortes, e incluso afirmando que no afectarán el financiamiento de las actividades universitarias y las becas (lo cual ya se ha demostrado falso con los recortes de los años anteriores).

Por eso, para revertir la situación de contracción financiera que han vividos las U públicas en los últimos años, y lograr una inversión inmediata en infraestructura y en las condiciones que faciliten el regreso a las aulas, es necesario enfrentar las limitaciones que impone la regla fiscal y luchar por un aumento del 10% del PIB para la educación. Y solo será posible lograr alcanzar estas demandas si las acompañamos de la movilización, la organización y la lucha del estudiantado en unidad con otros sectores.