COVID-19 Nacionales

Vacunarse es una necesidad

El coronavirus ha traído millones de pérdidas humanas en todo el mundo. Hemos presenciado el colapso de los sistemas de salud, desde los países más poderosos hasta los más pobres. El tiempo que trascurrió antes de la aparición de una vacuna reveló lo vulnerables que somos los humanos a la enfermedad. La aparición de la vacuna demostró entre otras cosas que si bien todos estamos expuestos al virus, la división imperialista del mundo asegura primero la protección para los países ricos.

En este artículo queremos abordar otro tema, la tendencia de las personas a no querer vacunarse. ¿Porqué si es conocida la alta mortalidad de este virus y se sabe que las vacunas reducen el riesgo a morir, alguien no se vacunaría? Mientras en otras partes del mundo la población clama por la llegada de las vacunas, aquí en nuestro país se corre el rumor que las personas no se quieren vacunar.

Un debate con algunos argumentos

A continuación agrupamos algunas de las razones que da la gente para no vacunarse. Es una postura firme de este artículo que las vacunas salvan vidas y que entre más rápido se vacune toda la población, más rápido se podrá alcanzar una inmunidad de rebaño. Si algún argumento no es debatido aquí no es porque sea válido, sino porque fue omitido por espacio

  • Las vacunas no son necesarias, por que la enfermedad no existe.

En general está bastante comprobado que el sarscov 2, virus que provoca la enfermedad llamada covid 19,  es real. El virus ha sido aislado, se conoce su secuencia genética, ha sido posible estudiar su evolución y es posible identificar mutaciones. Además el virus forma parte de una familia de virus conocidos. Esto confirma no sólo que es real, sino que es producto de la naturaleza. Para contradecir también a la idea de que el virus es creado en un laboratorio y soltado a propósito.

Esto debería desmontar los argumentos de aquellas personas que dicen que el virus es falso y las vacunas innecesarias. Debería bastar con ver sus efectos para ver que el virus es real. Los síntomas que siente la gente son reales, luego de sufrir la enfermedad hay una respuesta del cuerpo en cuanto generación de anticuerpos. Las consecuencias del virus son reales, las 5 mil muertes que se le atribuyen al virus al país y el dolor que ha dejado en las familias no se los ha inventado nadie.

  • Las vacunas son para controlarnos.

En esta idea, se utilizan algunos elementos que son verdaderos, pero se combinan con otros falsos para convencer a la gente de no vacunarse. Si bien los chips que se inyectan debajo de la piel existen, es tecnología demasiado cara. Por otro lado, deja una evidencia debajo de la piel que en cualquier momento podría descubrirse, bastaría una radiografía u ultra sonido para ver cualquier objeto raro en el cuerpo.

No pensamos sin embargo que sea falso que los gobiernos nos controlan, eso es real. Pero para eso no hace falta un chip. Basta con monitorear el uso de celular y otros artefactos electrónicos o instalar sistemas públicos de cámaras como en china.

  • No sabemos qué tienen las vacunas. Es sospechoso que las hayan hecho tan rápido

Las vacunas son patentes registradas, sí se conoce de qué están hechas. Esto porque las empresas registran esa fórmula como algo de su creación. Sin embargo es información que requiere un alto grado de especialización para ser entendida. Sí es información disponible para la comunidad científica que investiga y desarrolla las vacunas y estudia la enfermedad. Si alguno de sus componentes representara un riesgo severo, habría sido ya alertado.

Por otro lado, la razón por la que salieron tan rápido es porque es perfectamente posible fabricar rápidamente las vacunas a las enfermedades con la tecnología actual. Debería impresionarnos porqué en algunos casos se demoran tanto. Lo que revela esto es como la industria farmacéutica a propósito demora en encontrar cura para enfermedades que aquejan a la población humana, porque les es más rentable vender el tratamiento que vender la cura.

  • Tienen efectos nocivos para la salud como la muerte o como magnetizar a la gente.

De nuevo aquí se mezcla un poco de verdad con falsedades. Esto porque todas las medicinas tienen efectos secundarios. Siempre hay una posibilidad que un porcentaje increíblemente pequeño de la población pueda sufrir un efecto secundario negativo. Esto es tan real para la vacuna contra el covid como para la acetaminofén. Estos efectos secundarios son estudiados y si se dan en altas proporciones, los medicamentos se retiran del mercado.

De hecho para ser aprobadas, las vacunas deben superar varias fases de pruebas, para demostrar que sus efectos secundarios son de bajo riesgo. Si en estas fases hay evidencia que representan un riesgo para la población, no se aprueba su comercialización.

Algo que es importante resaltar, es que la inmunidad que da la vacuna no es del 100%, esto quiere decir que a pesar de estar vacunado un pequeño porcentaje del a población podría enfermar, ser hospitalizado o hasta morir. Esto haciendo la importante aclaración que las posibilidades de ser hospitalizado o de morir si no se ha puesto la vacuna son más bien mayores. Por eso es que a pesar de estar vacunadas, se les recomienda a las personas seguir las medidas de protección.

¡A vacunarnos!

Es importante que a pesar de que haya miedo, las personas den el paso de vacunarse. Esto en primer lugar es una medida para proteger la propia vida. Para no enfermar y si en el peor de los casos, la enfermedad llega, que el cuerpo esté mejor preparado para enfrentarla. Los datos del Ministerio de Salud indican que de 10.000 personas con ambas vacunas que enferman por covid, apenas 8 requieren hospitalización. Lo cual es una reducción considerable respecto a no estar vacunado.
Por otro lado, es una medida de protección a las personas que tenemos a nuestro alrededor, familia, compañeros de trabajo. Una de las cosas que se llevó la pandemia fue la posibilidad de manifestarse de forma masiva en contra de los ataques del gobierno. Hasta desde el punto de vista de la lucha social, la vacuna es una medida de seguridad para poder luchar. Para no poner en riesgo la propia vida ni la de los compañeros de lucha.

Este es un llamado a aprovechar las oportunidades de vacunarse, necesitamos a los trabajadores inmunizados. Donde no es posible, debemos exigir vacunas al gobierno, para que la vacunación sea completa para toda la población. Debemos denunciar la acaparación de vacunas de los países imperialistas. Debemos hablar con todos nuestros compañeros de trabajo para convencerles de vacunarse. Ha sido nuestra clase la que ha puesto los muertos durante esta pandemia. Necesitamos cobrar con odio a la burguesía cada vida que se ha perdido por su genocida accionar. Para que sigan dando la batalla por organizar la clase obrera y la revolución socialista: ¡trabajadores del mundo a vacunarse!