San Carlos. La empresa asegura que atraviesa problemas financieros por la baja producción, pero no presenta pruebas. Después de años de generar riqueza para la empresa, cientos de familias quedan sin empleo mientras sus cuentas siguen ocultas. Frente a situaciones como esta, conviene recordar al revolucionario ruso León Trotsky en el Programa de Transición (1938), cuando defendía el derecho de los trabajadores a conocer los libros de las empresas y ejercer control sobre ellas.
“Los obreros no tienen menos derechos que los capitalistas a conocer los “secretos” de la empresa, de los trusts, de las ramas de las industrias, de toda la economía nacional en su conjunto.”
“La abolición del “secreto comercial” es el primer paso hacia un verdadero control de la industria.”
“Los primeros objetivos del control obrero consisten en aclarar cuáles son las ganancias y gastos de la sociedad, (…) revelar, en fin, ante la sociedad el derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía del capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia.”
Si una empresa afirma que debe despedir por falta de recursos, quienes producen la riqueza tienen derecho comprobar si esa afirmación corresponde a la realidad.

