Manos callosas, manchadas de grasa,
Manos que sudan, manos que sangran,
Que tocan botones, que jalan palancas,
Que cuentan los cincos, que puños levantan.
Hombres con frío, mujeres con hambre,
Entre milpas doradas rodeadas de alambre,
En ciudades de humo, veneno en el aire,
En plantaciones de banano, anegadas en sangre,
Masas que se agitan, bajo cortinas de fuego,
Que traen consigo el orden nuevo,
Rojas y en llamas, de movimiento iracundo,
Son las manos de obreros que mueven el mundo.
Aureliano Magno Obregón

