En 1935, el dirigente sindical costarricense Rodolfo Guzmán Rodríguez viajó a Moscú para estudiar en la Escuela de Capacitación Sindical. Zapatero de oficio y reconocido por su capacidad organizativa, emprendió un difícil recorrido que lo llevó de París a la Unión Soviética atravesando la Alemania nazi y Polonia, sin hablar otro idioma que el español. Permaneció dos años formándose y regresó a Costa Rica para asumir la Secretaría General de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica (CTCR), en un momento decisivo para el movimiento obrero.
Su labor coincidió con las luchas por las garantías sociales y el Código de Trabajo, procesos en los que contribuyó a fortalecer la organización sindical. Jaime Cerdas (La otra vanguardia, 1993, p 60) lo presenta como uno de los principales constructores de la etapa de mayor desarrollo del sindicalismo costarricense antes de la guerra civil de 1948. Sin embargo, pese a su aporte, Guzmán terminó sus días en la pobreza. Su historia recuerda el compromiso y los sacrificios de una generación de dirigentes obreros cuya memoria merece ser rescatada.

